La verdad, está ahí fuera. Expediente X
Una de las ventajas que tiene este pueblito inmerso en un valle de la Galicia profunda, es que como apenas hay contaminación lumínica, desde mi hamaca por las noches se puede disfrutar de unas espectaculares vistas del cielo estrellado, e incluso, en las noches sin Luna se puede ver la Vía Láctea.
Algo que resulta muy relajante. Aunque cada vez que me hacen un reajuste de los audífonos, aparte de la adaptación que supone escuchar nuevos sonidos que no conocía antes, descubro nuevos idiomas alimañiles en mitad de la calma de la noche. El año pasado pude escuchar (alucinada, todo hay que decirlo, es lo que tiene descubrir nuevos sonidos), el animado diálogo de una pareja de corzos, cada uno en una punta del pueblo. Era como “Radio-Patio” en versión animal.
En el pueblo, dicho reajuste, a veces resulta muy estresante, porque hay otra clase de ruidos que son más siniestros, todavía recuerdo una vez en que oí clarísimamente una risa de mujer enloquecida. Y Padre_Biónica, muerto de risa por verme blanca como la cera, y creyendo en toda clase de leyendas gallegas. Resultó ser un pájaro que aquí llaman “grulla”, aunque nunca más lo volví a oír.
Porque ésa es otra. El imaginario gallego está repleto de leyendas a cual más siniestra, y perfectas para pasar una noche de terror.
De las que conozco, están la de la
Santa Compaña, que
como te pille te puedes dar por jodido. Aunque la versión que a mí más me gusta, es la de que muchos contrabandistas se aprovecharon de esta leyenda para pasar el contrabando con relativa seguridad a través de los montes (claro, los aldeanos estaban en sus casas todos acojonados viendo pasar la Santa Compaña, los pobres). Las risas que se tenían que echar los jodíos.
Otra de las que conozco, es la del
home-lobo de Allariz, de la cual se hizo
una película y todo, en la que sale Elsa Pataky. Podéis ahorraros ver la peli, es un truño de dudosa calidad.
Y sin contar todas las leyendas que hay alrededor de las ánimas, que hasta la iglesia las promueve. Prueba de eso la vi en una catedral de Lugo, donde había una limosnera especialmente destinada a las benditas ánimas del purgatorio (tétricos que son, leñe).
Que digo yo, que ahora que el Papa dijo que el purgatorio no existe, ¿dónde habrán ido a parar? ¿Y el dinero que echabas en la limosnera viene a ser como la fianza para salir de la cárcel?... En fin…
Y ¿por qué comento todas estas supersticiones? Pues porque en medio de tanta soledad en la noche (dos habitantes, recuerdo…) y tiempo para reflexionar (risas enlatadas), la imaginación echa fácilmente a volar, y se ve envuelta en un capítulo cualquiera de los vistos en Expediente X.
Joer, es que es hasta la misma atmósfera y todo… sólo falta escuchar la sintonía de la serie, de fondo, y… pies, para qué os quiero.
Además, la región en la que paso mis vacaciones, si nos fiamos del mapa que nos proporciona Vía Michelin, podríamos pensar que hay una alta densidad poblacional. Pero lo cierto, es que casi más probable es que sólo haya un gallego por cada aldea.
Por mis lares, poco habrá cambiado la cosa...Con lo cual, por poner, Pepiño, con la edad y la soledad se vuelve más
majara aprensivo, y muchos fenómenos que podrían explicarse científicamente, salen en primera plana, en el programa de Friker Jiménez, con los colaboradores alucinando con la cantidad de avistamientos de OVNIs que suceden en tierras gallegas. Si no, como muestra, un botón: el
evento de Cando, que está relacionado por similaridad con el de Tunguska.
En el fondo (muy en el fondo), lo entiendo… si soy una aprensiva, y teniendo ciertos conocimientos como para poder ser escéptica, la imaginación se me desboca, la hermana del Papa que vendimia por aquí ¿qué hará?.
Ejemplo de aprensión estúpida: subir a la capillita de mi pueblo de noche, que está un poco apartada. Cuando era joven rechacé una sustanciosa apuesta económica para ir hasta allí en la noche, tocar la campana, y volver.
Aunque también es verdad que los gallegos son más flemáticos que todo esto. Si a algunos les preguntaras sobre fenómenos para-anormales… la respuesta sería “Haberlas, haylas”.
No, lo del fondo no es un ánima, ni es una pista de aterrizaje OVNI. Es un simple paseíto por el monte, por las tierras de Padre_Biónica.
¡Galicia encantada!