lunes, 31 de agosto de 2009

Hola satélite, estamos aquíiii...

Esto no tiene pérdida, tomen por aquí y sigan la carretera de circuncisión.

Airbag

(Nota previa: post escrito desde allá. La realidad es muy cruda. He pasado a la otra dimensión. O sea la de siempre…)

Se ha comentado por aquí la curiosidad sobre dónde estoy ahora. Estoy perdida. Y no es broma. Eso sí, estoy muy tranquila. Mi pueblo hace tiempo que ya no figura en ningún mapa. El GPS no localiza el pueblo, con lo cual se debe recurrir a métodos tradicionales (¿un sherpa, quizás?):


Lo que alguno llama un pueblo fantasma…

Se accede por un camino de cabras una pista así:



Está perfectamente señalizado:


Foto de ejemplo: tomada de aquí. Está igual que la de mi pueblo.

Tenemos cuatro farolas como ésta, perfectamente inventariadas:



La BSO de éste pueblo, es ésta:



Además de la situación de incomunicación en la que nos hallábamos (ahora ya no, estamos dedicándonos a aumentar el share de Televisión Española como posesos), gente de otras aldeas no se aventura a visitarnos porque temen rechazan una calurosa recepción de la jauría de seis enormes mastines del Pirineo perrillos encantadores.



Me encantan los mastines. Me siento segura. Sé que llegar hasta mi casa, es como superar las pruebas del Grand Prix. Pero son tan monos...

Y no es difícil sólo por los perros. Si se baja con el coche, hay que lucir nuestra habilidad sorteando obstáculos en forma de construcciones abandonadas a punto de caerse. Punto para el que pasa sin rascar la puerta, y minipunto para el que no arranque el espejo retrovisor.

Por las noches, desde Mordor, bajan los jabalís a los huertos a pillar algún bocado que echarse al hocico. Y los perros versionean de nuevo el “Who let the dog out?”. Es divertido escuchar la sincronía que tienen mientras tecleo los post.


¿Dónde c*ñ* lo había dejado?

Aquí sólo llegan unos pocos. Y escogidos. Todo sea para disfrutar de unas vistas así.





jueves, 27 de agosto de 2009

Galicia calidade

Los hijos estudiando la carrera en los mejores colegios de Kanfort... con aprovechamiento, ¿eh? Ay, Carmiña, tú en Cambados y yo en el País Vasco...
Airbag


En la zona donde veraneo, existen ciertas costumbres que casi podrían calificarse de autóctonas.
Entre ellas, está la ya mencionada costumbre, de aprovechar cualquier rato de ocio que deja el trabajo para trabajar más (un gallego de vacaciones es un hecho raro en esta comarca). Normalmente, este tiempo se invierte por ejemplo, en hacer una casa. Con lo cual, el paisaje gallego está trufado de un típico tipo de construcción que nada tiene que ver con los pazos.


Este año, los marcos de las ventanas…

Pero claro, Pepiño (por decir un gallego medio, pero no representativo, of course) acomete la reforma y/o construcción de la casa, viviendo en ella. Así que la obra rivaliza con la Sagrada Familia, y durante años contemplas la casa en el mismo punto, con los geranios adornando las ventanas, y los morteros a la entrada de los portales (a medio hacer, también). Las fluctuaciones económicas de la crisis se reflejan por la rapidez con la que avanza la obra. Recomendable echarle un ojo a la obra del vecino, antes de mirar el índice Dow Jones. O lo que sea eso.


Éste é o Pepiño... Profisional, muy profisional.

Otro asunto muy típico, tiene que ver con las lindes de las tierras. Hay por ahí un dicho que dice, que en Andalucía (Barbija, va topicazo al vuelo) se mata por amores, y en Galicia por lindes y pasos.



Pensaba que era una exageración. Como lo de las 2000 abdominales diarias de Ansar (ah, bueno, que eso era verdad…). Pero he descubierto que no.

En el pueblo de mi madre, se vive una guerra apasionante discusión en torno a las lindes de los terrenos. Que para pasar cuatro semanas al año en el pueblo, hay que ver cómo está la cosa. La contienda no discurre a cara descubierta, sino con pequeños gestos como plantar una estaca acá, y descubrir que al día siguiente está allá. Volver a moverla, no quitarle ojo en todo el día, y a la mañana siguiente… ¡se ha movido!

Este tira y afloja cobra dimensiones más ofensivas cuando uno de los vecinos enfrentados, planta un parterre de dalias. Y aquí, aquello asemeja una partida de Risk, y es que amigos… hay que resistir la invasión.



Lo emocionante viene, cuando toda la vida llevas usando un camino X, para visitar de una casa a la otra. Y te encuentras una valla electrificada una puertecita cerrada.

En Galicia, el concepto de que la distancia más corta que une A y B es una línea recta, es totalmente relativo. La distancia más corta es a través de donde estén los pasos abiertos.


¡No os penséis: es emocionante encontrar la salida!.

Otro aspecto interesante de esta lucha, es escuchar sobre las leyes que datan del Precámbrico y regulan el uso de los pasos. En pleno siglo XXI, resulta fascinante oírlas de boca de encendidos veraneantes, justificando así la partida de Risk que se han montado en la trasera de la casa. Por lo que he podido recopilar, son dos, a saber:

1. Los pasos a través de las tierras, sólo se pueden usar una vez al año para que pase el carro con los bueyes (de la vendimia, se entiende). Con lo cual, se me ocurre que los que sufren a los integristas de los pasos, podrían pedirse prestado el carro y los bueyes, y pasar por ahí. Sólo como estrategia de ataque, lo sugiero.

2. Si a través de dos casas, en principio no había paso, pero empieza a usarlo la gente, se pierden los derechos sobre ese terreno, y pasa a ser un paso de uso comunal. Pero aquí veo un defecto… ¿quién dice cuándo se han perdido los derechos? ¿eh? Ah, que ése es el motivo central de las disputas y enfados…

Ahora, con su permiso, cojo mis palomitas, y me voy a ver la partida en primera fila. Que me pierdo el siguiente movimiento. El anterior ha sido colocar una puerta vieja, marcando una linde. Oye, que ni los perros meando el territorio, hay que ver… Huelga decir, que en mi aldea no pasan estas cosas…


lunes, 24 de agosto de 2009

A quien no le guste, que se baje (pero no en marcha, plis)

¡No me rayéis el coche!
Thelma & Louise


Desde que soy feliz propietaria de un coche (de segunda mano), he venido constatando el siguiente hecho:

Biónica- ¿Pongo música? Tengo algún CD por ahí… Lo voy a subir un poquito jiji, que si no, no oigo nada con el ruido del coche...

Pasajero desgraciao- Sí claro, como quieras, está bien…





Biónica- ¿¿¿¿HAS VISTO QUÉ PASADA CÓMO SUENA???? ¡¡¡QUÉ POTENCIA, SE ESCUCHA SUPERBIÉN… SI HASTA VIBRA EL COCHE jijí!!!



Pasajero desgraciao- Mmmmsí…

Biónica- ¿¿¿QUÉ DICES???

Pasajero desgraciao- ¡¡¡QUE SÍ, QUE SE OYE FUERTE, SÍ!!!

Biónica- Jijí



Másomenos tres canciones aproximadamente después…

Pasajero desgraciao agitando los brazos entre las ondas sonoras- Mmmm…, errr…

Biónica- ¡¡¡QUÉ BUENO ES ESTE DISCO!!! ¿¿¿ME DECÍAS ALGO???

Pasajero desgraciao- ¡¡¡NO!!! Bueno, ¡¡¡SÍ!!!.... ¡¡¡QUITA LA MÚSICA QUE ME ESTÁ MATANDOOO!!!

Qué exagerao. Jo…

Así no se puede.

jueves, 20 de agosto de 2009

Unplugged (vamos, que estoy en un mundo paralelo)

Si de verdad estamos solos... cuánto espacio desaprovechado.
Contact
Y pasó lo que tenía que pasar. Mi conexión con el mundo real consiste en mis breves visitas a la civilización más cercana, en las que tengo el privilegio de disfrutar un güifi estilo púlsar, y cuando esto no es así, me veo forzada a participar en labores de avituallamiento para toda la familia. No, no llegamos a hacer caza y recolección, a menos que consideréis el Eroski como una revisitación de usos y costumbres en la Prehistoria. No creo que en ésas épocas se estilara correr detrás de una oferta. En todo caso se le parece en eso de que hay que ir temprano a la carnicería, antes de que todo el pueblo haya despiezado la vaca, cual hienas hambrientas, que ante todo hay que ser los primeros.


Jijí, pillé la ofertaaah...

En cuanto al güifi, mi foto está en todos los locales, poseo una pequeña colección de claves, aunque ello no es sinónimo de éxito porque algún $&%/$ ocupa todo el ancho de banda, debido a que a veces la conexión va a pulsos, por razones inexplicadas $&%/$ si me lees, que sepas que te tengo fichado, y que me obligan a esprintar por Internés.


Arf...

Y cuando llegamos a la aldea… ¿en qué ocupamos nuestro tiempo? Principalmente en leer, y poner la tele como ruido de fondo mientras comemos y hablamos sin hacerle ni caso (sí, es un porculo comer con nosotros, tenemos que comentarlo todo). Y claro que hay tele. Pero sólo coge tres canales: la primera, la segunda y la gallega. Y del teletexto, ni hablemos. Con decir que hago acrósticos con ellos…

Así que el otro día, cayó la GRAN tormenta del verano. Concretamente, encima de nuestra antena. La tele ha muerto. Que viva la tele.



Pordiosito, que la desactualización no nos haga mella…


PD: Que hay que ver lo mucho que actualizáis coñe, que no me da tiempo, buaaa...

lunes, 17 de agosto de 2009

Mutaciones cuestionables de la Naturaleza

Érase una vez, un país en el que vivían una Cigarra y una Hormiga.
La hormiga era hacendosa y trabajadora, y la cigarra, no, le gustaba cantar y dormir, mientras la hormiga hacía sus labores.
Pasó el tiempo, y la hormiga trabajó y trabajó todo el verano, ahorró cuanto pudo, y en invierno, la cigarra se moría de frío, mientras la hormiga, tenía de todo... ¡¡Qué hija de puta la hormiga!!
La Cigarra llamó a la puerta de la Hormiga, que le dijo:
-Cigarrita,cigarrita, si hubieras trabajado como yo, ahora no pasarías hambre ni frío... ¡Y NO LE ABRIÓ LA PUERTA!

¿Quién ha escrito esto?Porque esto no es así, la hormiga ésta es una hija de la gran puta y una especuladora.
Y además, aquí no dice por qué unos nacen cigarras y otros hormigas, y tampoco, que si naces cigarra estás jodido, y aquí, no lo cuenta.

Los Lunes Al Sol


En todo verano llega un momento en que se produce “la eclosión”. Generalmente coincide con aquella semana en la que, como mi propia sobrinita (artista invitada) dice, hace un calor “sobornante”, y además llegas a la conclusión de que este es el día perfecto para hacer una churrascada al aire libre. El churrasco es la manera gallega de designar a una barbacoa. Queda como más de tierriña.

Esta eclosión culmina según mis propias observaciones, con hordas y hordas de orcos bichos muy fotofílicos (¿o debería decir bombilla-fílicos?). Y cuando no hay una bombilla a mano, bajo la cual volar hasta caer borrachas (¿de placer?), y revolcarse en tu churrasco antes de que huyas y te atrincheres en un lugar seguro, se pegan a los cristales de los que sale algún tipo de luz. Las ventanas de tu casa, mismamente.

Y descubres que fuera, está más oscuro de lo normal. Pero si miras detenidamente, los orcos están intentando derribar tus cristales, ves enjambres de dichos insectos, frotándose sus antenitas planeando el próximo asalto para comunicarse. Vaya corrillos. Que no veo ni si ha salido el sol.



Pues sí. Hablo de la hormiga voladora. No podemos salir al exterior, estamos rodeados. Nos superan en número, y todo hay que decirlo, esa es su única ventaja, porque están tan atontarradas que es como si fueran hormigas que el día anterior les hubieran pegado unas alas:


Uivá, si es Bichejo... pero qué hormiga más mona

-Uyuyuy… ¡¡oivá, unas alas!! ¡¡Ahívalaleche, vuelo!! ¡¡Oooh, puedo volar!! Yujuu ¡¡Puedo vol… ¡¡PLAFFFF!!

Es ridículamente fácil acabar con ellas. El insecto torpe por excelencia. Claro que con 3000 a la vez, ya no es tan fácil acabar. Llevo tiempo meditando qué ventaja puede suponerles tener unas alas.

1. Andar es más cansado; seguro que volar tiene alguna ventaja evolutiva, aunque se las vea tan torpes que dan hasta pena.

2. Comprendieron que la cigarra en el fondo era la más lista, y quisieron ser como ella, y vender su pseudohistoria con algún famoso de tercera, en cualquier plat… uy, que no era aquí. Bueno, para el caso es parecido.

Y no se me ocurre más… Vaya verano más entomológico. Ni Grissom de CSI estaría tan feliz como aquí, donde hay bichos tan gordos como mi dedo gordo. Empiezo hasta a sentir fascinación. Tengo pensado averiguar el porqué de la atracción hacia la luz.


Él ya está en ello...

Hermana_Biónica: ¿Pero quieres dejar de sacarle fotos a bichos, coñoyá? ¿Y no te daban fobia las arañas?

Una que es un poco bichóloca.


miércoles, 12 de agosto de 2009

Pecado capital- Avaricia

Vemos pecados en todas partes, vemos pecados en las calles y en las casas, y los toleramos. Pues yo digo: ¡ya no más!
Seven

(Se me ha ocurrido hacer una serie de pecados capitales, que siempre me ha molado mucho el arte del cristianismo para apuntar a los defectos más gordos -propios o ajenos, aunque más de los últimos-. Y porque el 7 me mola. Y porque me apetece hacer un inciso en la serie gallega. Y porque vale ya.)

Hay que ver lo avariciosa que es la gente…

Cierta vez me quedó claro, cuando fui a comprarme un bolso en Hachís&Mauricio -que, por si no lo sabéis, es Hennes&Mauritz, que lo descubrí un día mirando la libreta del banco, y me rompí la cabeza pensando a ver dónde cojones me habría gastado tanta pasta si no recordaba una tienda con ese nombre. Paleta que es una.-

Aquel bolso en cuestión, modelo “Coronel Tapioca perdido en la ciudad”, habría hecho las delicias de Indiana Jones por la gran cantidad de bolsillos que tenía. Y todo para usar: el bolsillo más grande, donde meter toda la porquería de orígenes dispares (si ya digo que tengo el bolso de Mary Poppins), y el bolsillo para el móvil, que al final albergaba toda clase de tonterías de pequeño tamaño, o en su defecto, aquellas que tenías que encontrar rápidamente, sin remover doce veces el brazo por el interior del bolso, mientras la cajera te mira con cara de notengotodoeldía.


Se puede... se puede...

Ya cuando salí de la tienda, me percaté de que uno de los chorricientos bolsillos interiores, tenía un tacto como acolchado, y lo dejé pensando que sería algún tipo de guata para darle cuerpo al bolso (sí, mucho bolsillo, pero era raquítico como él solo).

Sacaba mi bonobús, y palpaba la guata de origen desconocido, sacaba mi móvil, y toqueteaba la dichosa guata, sacaba las llaves…y bueno… así, durante tres meses.

Hasta que pasó lo que tenía que pasar. Siempre llega un momento en el que el propietario de un bolso anárquico (o anarquista, es muy suyo), desespera para encontrar algún objeto, hasta el punto de vaciar el bolso entero.

En mi caso fue en el autobús, y buscando el bonobús que hacía cinco minutos que había comprado.

Y decidí abrir el bolsillo de la guata…

Y encontré…


Bueno, vale. Tres hermosos tangas talla XXXL.


Bueno, así-así, no...

Delante de todo el autobús -bueno, vale, sólo saqué uno, y fui rápida de reacciones… o eso creo, no sé si pensarán que soy de ese porcentaje que lleva unas bragas en el bolso por si acaso… lo que me lleva a pensar, ¿en qué clase de situaciones podría hacerse necesario llevar unas?-.

Pues eso, que hay que ver lo avariciosa que es la gente… Y no, no fui yo, que la talla lo demuestra (menos mal).

Lo malo habría sido, que si tres meses atrás me hubiera pitado* al salir de la tienda, hubiera sido peor situación… O bueno, quizás habría podido demostrarlo por la talla. ¿O no?.

*Pongo mucho cuidado en este aspecto. Por si acaso no me entero de la alarma, salgo de las tiendas muy despacito, observando por si un montón de cabezas giran hacia mí… A lo mejor así despierto más sospechas, ahora que lo pienso…






lunes, 10 de agosto de 2009

Mi padre

Le diría: Chris, no te lo repito. Y me reiría por haber dicho pito jajajajajaja...

Padre de Familia
Dicen que dedicarse a varias tareas a la vez reduce el rendimiento en cada una de ellas. Que sólo estamos hechos para hacer bien una tarea cada vez. Eso le digo a mi padre, cada vez que veo que pierde la partida de ajedrez, que aún así son pocas las veces. Aunque dice que está en el nivel 5 y que sólo saca tablas.



Y es que cuando se pone a jugar al ajedrez, saca el ajedrez electrónico, y el tradicional, porque en el electrónico se le caían las piezas, y se pasaba la mitad del tiempo buscándolas debajo del sofá. Así que marca las posiciones en el electrónico y mueve las piezas en el tradicional. Siempre juega con las blancas, a un ordenador es mejor no dejarle la ventaja.

Mientras juega al ajedrez, se enchufa a la radio mediante un casco y se asoma al mundo. Con la oreja que le queda libre –que por cierto, se está quedando como una tapia- la pone para la televisión, que también pone en marcha, sin hacerle demasiado caso, o para nosotros, a pesar de tener que llamarle doscientas veces, y resolver que es mejor ir a tocarle un hombro, y que pegue un bote del susto, y a veces hasta se mosquee.

Y ésta es la estampa en la que más veces se le ve.

Y cuando no juega al ajedrez, se dedica a hacer sudokus, con una maquinita y los sudokus del periódico. Le gustan los números. Cuando éramos pequeños, mi padre nos aterraba con las matemáticas en la mano. Y es que es un autodidacta; en su época que a duras penas se aprendía a leer y a contar lo básico para sobrevivir, con un libro de matemáticas que todavía guarda con las hojas amarillas del paso del tiempo, aprendió solo a hacer cálculos, que yo misma no me veo capaz de hacerlos -soy una inútil, el primer paso es reconocerlo-.

Mi padre se marca unos paseos montunos que ponen de manifiesto mi penosa condición física, mientras lo sigo con la lengua fuera, y como una paleta de ciudad, que no sabe que agarrarse a los brezos ayuda a subir pendientes como paredes, y resbala por todos los sitios pensando que esta vez sí es cuando se va a romper una pierna -por torpe-.

El día que supo que yo era sorda, y no tenía ninguna solución, fue la primera vez que le vi llorar por ello (es que es sentido el hombre…). Pero también fue la última vez. Para mi padre, nunca hubo ninguna cosa que no pudiera hacer, ni que fuera demasiado difícil para mí. Y me regaló una frase, que todavía hoy me acompaña siempre, y cuando me desaliento, me la tengo que recordar: “Si quieres, puedes”. Mi padre, que se marchó de Galicia a París con 26 años sin saber una palabra de francés. Y que tiene confianza en que puedo hacer lo mismo -ya lo veremos-.

Y podría contar un montón de cosas de él, pero llenaría un libro, que por otra parte, se merece (Todos los padres, quizá. Pero éste es el mío, coñe). Además resulta que hoy cumple 73 años, y vamos a celebrarlo.

Feliz cumpleaños, papá. De mayor quiero ser como tú.



PD: Seguiremos retransmitiendo ;)

jueves, 6 de agosto de 2009

Haberlas, haylas

La verdad, está ahí fuera.
Expediente X

Una de las ventajas que tiene este pueblito inmerso en un valle de la Galicia profunda, es que como apenas hay contaminación lumínica, desde mi hamaca por las noches se puede disfrutar de unas espectaculares vistas del cielo estrellado, e incluso, en las noches sin Luna se puede ver la Vía Láctea.




Algo que resulta muy relajante. Aunque cada vez que me hacen un reajuste de los audífonos, aparte de la adaptación que supone escuchar nuevos sonidos que no conocía antes, descubro nuevos idiomas alimañiles en mitad de la calma de la noche. El año pasado pude escuchar (alucinada, todo hay que decirlo, es lo que tiene descubrir nuevos sonidos), el animado diálogo de una pareja de corzos, cada uno en una punta del pueblo. Era como “Radio-Patio” en versión animal.

En el pueblo, dicho reajuste, a veces resulta muy estresante, porque hay otra clase de ruidos que son más siniestros, todavía recuerdo una vez en que oí clarísimamente una risa de mujer enloquecida. Y Padre_Biónica, muerto de risa por verme blanca como la cera, y creyendo en toda clase de leyendas gallegas. Resultó ser un pájaro que aquí llaman “grulla”, aunque nunca más lo volví a oír.

Porque ésa es otra. El imaginario gallego está repleto de leyendas a cual más siniestra, y perfectas para pasar una noche de terror.

De las que conozco, están la de la Santa Compaña, que como te pille te puedes dar por jodido. Aunque la versión que a mí más me gusta, es la de que muchos contrabandistas se aprovecharon de esta leyenda para pasar el contrabando con relativa seguridad a través de los montes (claro, los aldeanos estaban en sus casas todos acojonados viendo pasar la Santa Compaña, los pobres). Las risas que se tenían que echar los jodíos.

Otra de las que conozco, es la del home-lobo de Allariz, de la cual se hizo una película y todo, en la que sale Elsa Pataky. Podéis ahorraros ver la peli, es un truño de dudosa calidad.

Y sin contar todas las leyendas que hay alrededor de las ánimas, que hasta la iglesia las promueve. Prueba de eso la vi en una catedral de Lugo, donde había una limosnera especialmente destinada a las benditas ánimas del purgatorio (tétricos que son, leñe).

Que digo yo, que ahora que el Papa dijo que el purgatorio no existe, ¿dónde habrán ido a parar? ¿Y el dinero que echabas en la limosnera viene a ser como la fianza para salir de la cárcel?... En fin…

Y ¿por qué comento todas estas supersticiones? Pues porque en medio de tanta soledad en la noche (dos habitantes, recuerdo…) y tiempo para reflexionar (risas enlatadas), la imaginación echa fácilmente a volar, y se ve envuelta en un capítulo cualquiera de los vistos en Expediente X.


Joer, es que es hasta la misma atmósfera y todo… sólo falta escuchar la sintonía de la serie, de fondo, y… pies, para qué os quiero.

Además, la región en la que paso mis vacaciones, si nos fiamos del mapa que nos proporciona Vía Michelin, podríamos pensar que hay una alta densidad poblacional. Pero lo cierto, es que casi más probable es que sólo haya un gallego por cada aldea.


Por mis lares, poco habrá cambiado la cosa...

Con lo cual, por poner, Pepiño, con la edad y la soledad se vuelve más majara aprensivo, y muchos fenómenos que podrían explicarse científicamente, salen en primera plana, en el programa de Friker Jiménez, con los colaboradores alucinando con la cantidad de avistamientos de OVNIs que suceden en tierras gallegas. Si no, como muestra, un botón: el evento de Cando, que está relacionado por similaridad con el de Tunguska.

En el fondo (muy en el fondo), lo entiendo… si soy una aprensiva, y teniendo ciertos conocimientos como para poder ser escéptica, la imaginación se me desboca, la hermana del Papa que vendimia por aquí ¿qué hará?.


Ejemplo de aprensión estúpida: subir a la capillita de mi pueblo de noche, que está un poco apartada. Cuando era joven rechacé una sustanciosa apuesta económica para ir hasta allí en la noche, tocar la campana, y volver.

Aunque también es verdad que los gallegos son más flemáticos que todo esto. Si a algunos les preguntaras sobre fenómenos para-anormales… la respuesta sería “Haberlas, haylas”.



No, lo del fondo no es un ánima, ni es una pista de aterrizaje OVNI. Es un simple paseíto por el monte, por las tierras de Padre_Biónica.

¡Galicia encantada!

lunes, 3 de agosto de 2009

Inventario de llegada

¡¡Vivimos en un queso de gruyère con puertas!!
Esta casa es una ruina

Revista en mano, convenientemente enrollada, para defenderse de arácnidos y bichos extraños varios, que harían las delicias de cualquier entomólogo:


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Escoba, para combatir las telarañas de tres meses:


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Paletas para acabar con la masiva llegada de las moscas, las muy jodías no okupan casas vacías, que parece que tienen radar para encontrar seres vivos a quienes incordiar, y cómo no, ellas también dejan su huella las muy guarras, que me cagan el teclado del ordenador, que las he visto:


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Se habla mucho de la influencia que tiene el hombre sobre la naturaleza, y no llevaré la contraria al principio de que su huella ecológica es la de mayores dimensiones… pero, amigos, la madre naturaleza no es tonta y tiene sus propias armas.

Mi pueblo es un caso claro de cómo la naturaleza va ganando terreno al hombre. Que vamos, si un día dejo de escribir será porque hemos sido atacados por una horda de moscas furiosas en plan “Moscas asesinas”, o porque definitivamente, las zarzas han conseguido bloquearnos el paso… o porque los jabalís han decidido asaltarnos… en fin, todo un abanico de posibilidades.

Pasemos, pues, a hacer un inventario de lo visto hasta ahora:


Araña reposando tranquilamente en una toalla de rizo americano…



The zarza’s invasion: fagocitando una casa abandonada…

Lo interesante: nuevos inquilinos.



No paran de pedir comida, nunca se les ve entrar y salir, no se sabe a qué se dedican, ni a qué horas entran y salen… En fin, unos vecinos muy raros. Les hemos dejado un pan de bienvenida, pero son tan rancios que ni lo han tocado. Sospecho en qué andarán…



En versión gorrión. Que es que sólo nos cagan.

Pero tenemos ganas de verles salir del nido, a ver si hay un poco de suerte.

También tenemos vecinas. Parecen todas iguales, pero si os fijáis bien, veréis que cada una tiene unos rasgos característicos (¿se nota que paso demasiado tiempo observándolas?). Sólo me queda ponerles nombres.


¿Y tú, qué c*ñ* miras? (Eso parece decir la jefa del cencerro, ya empiezo a montarles conversaciones imaginarias…)

Lo que me recuerda que… ¿a quién no le ha pasado que, de niño flipaba con pueblos que tenían montones y montones de conguitos por el suelo?.

Por lo que, entre otras cosas, aquí estamos... echándole un pulso a la naturaleza:



PD: Estas retransmisiones se realizan en la civilización. Que está cerca, aunque no lo parezca. Aunque cerca/lejos es relativo aquí, muy a la gallega. Einstein debió pasar un verano aquí, para poder pulir su teoría.

Saludos vacacionales