lunes, 30 de noviembre de 2009

Mi hermana A.

A mi hermano Budd, el único hombre al que he querido- Bill.

Kill Bill 2
Todo el mundo debería de tener una hermana mayor. Todo el mundo debería de tener alguien como mi hermana. Mi hermana A. es como Atlas, el gigante que sostenía la Tierra, sólo que ella sostiene a mi familia.


A. me lleva unos cuantos años, y era como mi madrecita pequeña. Yo era su "brujilda", y siempre estaba saltando a sus brazos cada vez que me decía que me iba a dar mimos. Aunque a veces también me engañaba y me daba un lametón en la cara, con el asco que siempre me ha dado, y me da. Y entonces se partía de risa mientras yo intentaba coger sin éxito su jersey, para limpiarme las babas con él (no me preguntéis por qué, pero tengo que limpiarme en SU ropa).

Mi hermana A. leía (y lee) muchísimo. Cuando era niña, yo quería ser como ella, así que leyendo a duras penas, intentando imitarla, sin entender muchas palabras, y acosándola a millones de preguntas, que contestaba con infinita paciencia, consiguió enseñarme a disfrutar con la lectura. Porque yo era una niña pesadísima, Mariiiii, y qué significa esto, y esta otra palabra, y qué quiere decir esto...

A. me puso el nombre que tengo, aunque la decisión fuera en consenso con toda la familia, al final ganó el que le gustaba, porque la opinión de A. pesa mucho, y siempre que hay dudas, consejos, consultas de cualquier tipo, A. siempre está ahí. Lleva ganándoselo desde bien pequeña. No en vano, aprendió a hacer las declaraciones de la renta de mi padre solita.

A. estudió Derecho, y aunque no ejerce, sabe de muchas cosas y tiene curiosidad innata y ganas de aprender. Como todos nosotros en esta familia, tiene una insuficiencia congénita en el sistema de decir que no, pero que en su caso, hace que me recuerde a este chiste de Forges:


Y a veces, sin querer, nos olvidamos de que A. no puede, o no debería estar siempre cuidándonos, porque tampoco es que A. sepa cuándo parar de ser hermana mayor.

Cuando era pequeña, me dije que de mayor, quería ser como ella. Y en ésas estamos. Mientras tanto... hoy es su cumpleaños.

Aquí está, ejerciendo de hermana mayor...

viernes, 27 de noviembre de 2009

Consideraciones prácticas para ti, que no has pisado un laboratorio (II)

- ¿Qué tenemos hoy?
- Un parto.
- ¿Y eso en qué consiste?
- En sacar a un niño de dentro de la madre.
- Vaya, es asombroso lo que avanza la ciencia.

El Sentido de la Vida

Y seguimos con otra ronda de prácticos tutoriales para la vida... en el laboratorio. Notarás cómo, poco a poco, esos frikis relajan la presión sobre ti. Si es que ya se sabe que no hay como respetar el TOC de cada uno...

Importancia práctica de rotular bien todo (con ejemplos):

Ejemplo práctico 1: tienes un eppendorf con liquidillo -esto no es broma, que se lo oía a un médico-, como el de la imagen de abajo, y necesitas darle alguna vuelta con una centrífuga (que eso ya te suena de la lavadora), pero el friki no te deja usarlo sin equilibrarlo con otro igual -y tú piensas que está hablando de su equilibrio mental-, y entonces te empieza a explicar que tiene que haber otro eppendorf igual al tuyo, con agua, por ejemplo, en el lado opuesto para que el rotor no se desequilibre.
Dudas seriamente de su equilibrio, así, en general. Le haces caso. Lo pones en marcha. Y cuando abres la tapa...


¿Cuál es cuál? Porque, claro, tampoco te acordarás del número en que lo pusiste...

Los sacas, porque seguramente tienes un superpoder para distinguir el que lleva agua, del tuyo tan importante que tenía liquidillo (aquí ya empiezas a madurar el vocabulario, y a empezar a mimetizarte con los frikis esos: los liquidillos son tampones, pero no de los que usan las chicas, o mezclas para RPC ¿o era CPR?... da igual, loquesea... y un sinfín de posibilidades).



Y entonces es cuando te das cuenta de la importancia de eso que se llama rotu de vidrio, que seguramente uses para rotular los CDs que te bajas.


Ejemplo práctico 2: Una vez comprendida la gran importancia del punto 1, es posible que te entregues a una febril actividad rotuladora. En este punto, se pueden distinguir dos especies:

a) los que rotulan TODO, pero TODO con su propio nombre -eso ya debe indicar cierta egomanía...- que cuando llegas a tu trabajo, dudas sobre si algún perro ha marcado el territorio meando rotulando masivamente cualquier objeto que se ponga por delante.

b) los que rotulan del 1 al 10 sus 10 muestras. Y que semana, tras semana lo hacen una y otra vez. Que te preguntas, si a la hora de tratar los datos tendrán desarrollado un superpoder que les permita distinguir entre la muestra 1 de la semana pasada, de la muestra 1 de hace un mes. Lógicamente, se dan cuenta cuando se sientan al ordenador... El cómo lo descifran... merece un capítulo aparte..

-Sí, sí... esta muestra es de la semana antes de las vacaciones... ¿no ves que me ha dado más cantidad que esta otra? Si me acuerdo perfectamente...

Importancia del estado calorífico (también llamado "Química responsable"):

Ejemplo práctico 1: Tienes muchísima prisa. Y tienes que hacer una disolución de NaOH 5M (esto es sosa megacáustica ultraconcentrada). Tiene que ser estéril, claro, si atendemos a la compulsión del friki de turno. Así que coges el agua recién salida del autoclave, a unos 98ºC, tiras a toda prisa las pastillas de sosa que has pesado...

-¿Q-q-qué ha pasado?

De dicho ejemplo, podemos extraer los siguientes axiomas:

-Axioma número 1: cualquier disolución de la que se desconozca su comportamiento es siempre preferible hacerla a temperatura ambiente.
-Axioma número 2: ir con prisa es extremadamente perjudicial en el laboratorio.

Ejemplo práctico 2: Que esté frío, no significa que no te pueda quemar. O también llamado "Importancia práctica de los guantes". Especialmente puesta de relieve cuando plantas la mano en la puerta interior del frigorífico de -80ºC y descubres con horror que te has quedado pegado.


Aunque siempre podría ser peor...


jueves, 26 de noviembre de 2009

No llores por mí

Esta es una historia sencilla, pero no es fácil contarla. Como en una fábula, hay dolor, y como una fábula, esta llena de maravillas y de felicidad.

La Vida Es Bella
Cuando cuento la historia de mi vida (ejem), a veces me siento como la niña cerillera (cuento terrorífico donde los haya, por otra parte):

-Tengo mucho fríiiio... m-e m-u-e-r-ooo...

Y mira que lo intento contar siempre divertido y con una sonrisa (porque me hago gracia, en fin), pero hay veces que veo que mi interlocutor está al borde de la lágrima... y entonces empiezo a pensar que soy tan mala contando las cosas que dan ganas de llorar.

J-¿Y entonces hasta que tuviste seis años no se dieron cuenta de que eras sorda? Pero no entiendo, ¿cómo así?, ¿y cómo hablabas?

Ahora es cuando pongo esta cara:




Biónica- Pues hablaba poquito y por lo que cuentan, no hablaba bien. Pero no se notaba demasiado, me llevaban a médicos que decían que yo era muy distraída, pero no sabían que con cualquier movimiento del aire o vibración del suelo me giraba, además de hacerlo cada poco tiempo (todavía conservo la costumbre, eso sí dentro de un ángulo normal de 180º por ejemplo) para controlar la situación. Ya desde pequeño te das cuenta de que algo falla, pero no sabías cómo explicar lo que era. En cualquier caso, intentaba estar muy atenta a todo, y no se me escapaba nada de nada:


¡Hola!

Cuando me pusieron los audífonos, las cosas cambiaron mucho, y pude dar un salto en todo, en el habla, la comprensión, no sin esfuerzo, desde luego...

J-¿Y el cole? ¿Cómo te podías apañar en el cole? Porque claro, si no oías...

Biónica- Pues en el cole mal, los primeros años salía del paso copiando al compañero de al lado, porque no sabía qué había que hacer, y pasé muchos recreos castigada, y haciendo pasillo cuando me pillaban, jejeje, ya ves tú... Poco a poco, cuando aprendí a leer, iba comprendiendo más, porque ya empezaba (tarde) a estructurar algo con sentido, pero aquello era como una casa con cimientos débiles, pues de bien mayor había muchas cosas básicas que no sabía, ni entendía...

Luego, también me hacían salir de clase para ir a otra clase con el autista, el niño con síndrome de Down, y otro niño con dislexia, así, amontonados todos, fíjate qué gracia, que pensaba que era como ellos, y que a lo mejor sí que era verdad que tenía retraso mental, yavestú jiji... la escuela con modelo integrador, oye, que no critico sus buenas intenciones, pero que nos parecía que éramos tal que así...


Creo que el mote era la Pandilla Basura, ejem.

Pero no pienses, ¿eh? Que al final, a pesar de aprender tardísimo (y no pienso decir cuándo) a leer un reloj digital (¿pero cómo es posible que sean las veintitrés once? ¿¿pero qué c*ñ* de hora es esa??), y a otras mil cosas varias, no me fue tan mal... Eso sí, como en clase, seguía sin enterarme de la misa la mitad (y donde desarrollé un estupendo don de paciencia a base de estar solamente de cuerpo presente), tenía que ir a un montón de clases particulares donde me explicaran personalmente, face-to-face lo mismo que explicaban en clase...

J- Jopé... Qué campeona eres tía... Y ahora haciendo la tesis...

Biónica- No, J. no es ser campeón. Es que si no te queda otra y quieres hacerlo... es así. Es simplemente que no hay otra vía, y todos de estar en la misma situación, TODOS lo haríamos igual...
Mi padre siempre me dijo una cosa que siempre llevo conmigo y es la frase que siempre me ha impulsado "Si quieres, puedes". Parecerá una tontería, pero ya te digo que en absoluto es así...

J- Es una frase muy sabia... tus padres tuvieron que pasarlo mal aún así al principio, ¿no?...

Biónica- Bueno, por ejemplo yo sé que mi madre nunca descansará, aunque ahora esté mucho más tranquila. Mi padre en cambio, tiene gran confianza en sus hijos. De hecho, hay un momento que recuerdo siempre, que es la primera vez que me diagnosticaron la sordera. Estábamos en un colegio especial para niños sordos, y recuerdo que aún sin comprender adónde iba y dónde estaba, me aterraba que mis padres me dejaran ahí entre aquellos niños, que algunos tenían cables (una prejuiciosa, ya ves, jajaja), y luego en la consulta de una señora muy seca, con gesto muy muy serio, una cara de palo, vamos...
Cruzan una serie de palabras, miro a una, miro a otros, miro otra vez a una, y cuando me vuelvo a mirar a mis padres, veo a mi madre llorar, la siento nerviosa. Mi padre... mi padre es la primera vez que le veo llorar, casi me impacta más, llora de forma triste pero tranquila. ¿Qué les ha dicho esta señora? Entonces lo sé, es por mí. Aún sin saber nada de lo que se decía, lo sabía todo.

J- Joder, me vas a hacer llorar a mí...

Biónica- ¡No j*das! Oye, que tampoco es para tanto.. Mi padre jamás volvió a llorar por ello; simplemente me puso su confianza en mi espalda. Mi madre también, pero mi madre, si pudiera, pondría las manos para que no me pegara tan fuerte si alguna vez me cayera... Pero ya ves, aquí estoy, no he salido tan mal ¿no?, jajaja.

J- ¿Y qué fue lo que le dijo la médico a tus padres?

Biónica- Pues la verdad que el fuerte de la médico no era ése, precisamente... aunque hoy por hoy es mi otorrino, y estamos encantados, es una mujer muy maja. Pero aquel día les dijo a mis padres, que su hija era sorda profunda, que tenía una pérdida muy grave, de alrededor del 85%, que no iba a volver a oír nunca más, y que más valía que me internaran en aquel colegio especial para sordos si no querían que su hija fuera analfabeta como ocurriría si me quedaba en el colegio "normal" (jeje), y que no sabía cómo había conseguido siquiera hablar algo (esto es lo que me han contado, yo no lo escuché, jajaja, a pesar de estar de cuerpo presente).

J- Snifff... sobss...

Biónica- Jo... si ya digo que soy más mala contando las cosas... Pero, ¿estás bien?

Vaya por dios... suelto chapas que son para llorar.

martes, 24 de noviembre de 2009

Consideraciones prácticas para ti, que no has pisado un laboratorio (I)

No hay más remedio; tendré que venderos para experimentos científicos.

El Sentido de la Vida
Ante todo, el ejemplo práctico será sobre las cosas que no se deben hacer en un laboratorio de Microbiología. Especialmente orientado a médicos. No se lo tomen a mal en el fondo pienso que la puerta debería estar precintada para algunos.


Importancia práctica de tapar los líquidos (con ejemplos):

-Ejemplo práctico 1: Imaginad por un momento que el liquidillo ese que habéis echado (sí, ese que no tenéis idea para qué sirve, y esos frikis se empeñan en llamarlo "medio") contiene una superpastilla de Avecrem, con, pongamos, 100 veces más poder nutritivo. En tu casa, la comida se tapa ¿no?.
¿Has considerado el por qué no podrías comerte esa sopita después de una semana, aunque esté muy bien tapada?
Porque se pone mala
¿Y por qué se pone mala?
(Seguidme, pequeñuelos, que ya queda menos)
Efectivamente, porque hay microbios que se lo comen todo. Y crecen mucho. Y muy rápido.

Repercusiones de la acción contraria a la recomendada:
-Tener que repetir el experimento, aunque quizás es más probable que seas de los que hacen la vista gorda incluso ante una cosa como esta:

Casi puede saltar al cuello y morderte. Holaaa...

-Ejemplo práctico 2: Ha llegado la hora en la que el friki de turno te informa de que has de darle un vórtex a la muestra. O lo que viene siendo, removerla (que es que no hay quien entienda a estos frikis que no hablan normal). Como podrás comprobar, el aparato en cuestión, gira con mucha fuerza (sobre todo si tus frikis tienen la sana costumbre de dejar la rueda completamente a tope de revoluciones).



¿Que pasaría si no le pones el tapón?
Bieeeen. Me alegro de no haber tenido que explicarlo.

Aunque puede que pases del aparato en cuestión y decidas poner un dedo, y agitarlo cual coctelera. El dedo no es estéril, te informo. Y yo que tú, me lo miraría. Igual crece algo.

Importancia práctica de trabajar en esterilidad (con ejemplos):

Ejemplo práctico 1: La primera premisa que hay que abrazar con (mucha) fuerza, es que los microorganismos, son como dios, están en todas partes. Bueno, en todas menos en una. ¡Sí! ¡Es el fuego! El fuego tan temido, es nuestro amigo en el laboratorio. Ayudará a que los frikis no nos asalten con miradas de odio por saltarnos a la torera el postulado de Pasteur.
Así pues... que se haga la luz... digo, la llama.

Ejemplo práctico 2: De nada sirve seguir el ejemplo 1, si luego trabajamos a doscientos metros de la llama. Quemarse las cejas u oler a pelo chamuscado, forma parte del ritual iniciático que esos frikis hacen con sus botellitas, sus liquiditos raros, y su manera de complicarse la vida. Hagan un esfuerzo, y acérquense al fuego.



En realidad, lo hago por vuestro bien, aunque más bien es mentira, todo os sale tan limpio que nos dan ganas de echarle un escupitajo a los liquidillos con tal de apoyar nuestra teoría. Ingratos. Sniff...

lunes, 23 de noviembre de 2009

Cómo empezó todo (o del despiste congénito)

- Un día, hijo, todo lo que ves ante ti será tuyo. - Rey del Castillo del Pantano
- ¿Las cortinas? - Príncipe Herbert

Los Caballeros de la Mesa Cuadrada

Busque una Biónica en la imagen.


¿Ya?

Hagan sus apuestas en los comentarios. Gracias.

El despistado no se hace, sino que nace con todo el kit "DespisteTM". Algunos vamos tan equipados, que desde el mismo momento del nacimiento se apuntan maneras. Porque, claro, venir al mundo tarde, no coscarse de que hay que darse la vuelta (¡me niego a meter la cabeza por ahí!), y en un despiste, tener el cordón umbilical alrededor del cuello, ya son síntomas suficientes. Sobre todo para tu madre, que después de parir x hijos mediante parto natural, vas tú y en un despiste resulta que le tienen que hacer una cesárea.

Pero yo no me desanimo, pues los mismos, también llamados "Bionicadas" me sirven para el blog, sobre todo cuando tengo el cerebro tan colapsado por los mocos, que me resulta difícil pensar (más) para contaros algo (¿he dicho que estoy enferma?). Uno se suena, con la esperanza de vaciarse, pero todo es vuelta a empezar. Me salen hasta por las orejas, y no es una exageración, también estoy como en una revisitación del cuarto de goba. Estoy acabando con la Amazonia en kleenex. Y ya sé que podría usar pañuelos de tela, pero en mis condiciones actuales... es un asco.

Bueno, que como siempre, me desvío. Los despistados, como iba diciendo, son una especie aparte. Capaz entre millones de cosas, por ejemplo, de darles nuevos usos a los objetos, o más fácilmente, dar usos erróneos. Ejemplo práctico:

La moda de los tangas se instaura entre el público femenino (soy consciente de los desviados que me llegarán a este blog ¡no sigas leyendo! ¡es un blog de contenido infantil!), algunas los abrazan con gran alegría, mientras que otras los miran con cierta reticencia, hasta que un buen día, aconsejadas por la buena amiga de turno, lógicamente del bando de las tangadas, enumera las miles de virtudes (mentiracochina) del objeto del demonio. Con lo cual, una va a hacer sus aproximaciones prácticas al objeto. Vamos, que se lo pone.

Nota cierta incomodidad, el tanga como prometía a simple vista, parece meterse por todos los sitios donde no debería, con lo cual quedan en entredicho las funciones protectoras que toda ropa que se denomine interior debería poseer. Vamos, que pasas un mal rato delahostia.

Empieza a pensar en lo desagradable de la perspectiva de salir de fiesta con semejante instrumento de tortura (no me sean...), y ya con un considerable bajón anímico, se va a solucionar necesidades miccionatorias. Vamos, que se va a mear.

Una vez allí... Lee lo siguiente:

"LAVAR MÁXIMO 30ºC, LIMPIEZA EN SECO CON PERCLOROETILENO, NO USAR LEJÍA, FABRICADO EN COCHINCHINA, MARCA UNNO"

Emm... es que eran muy anchos. No era tan fácil distinguir la parte de atrás de la de delante. Al menos, no físicamente, claro.

Despistados del mundo... ¡unámonos!

domingo, 22 de noviembre de 2009

I'm alive

- ¿Está vivo?
- Sí.
- Demuéstrelo.
Battlestar Galactica
Después de un largo curso que me ha dejado al borde de la parálisis mental, en el que básicamente nos enseñaron a los bichoquímicos y bichólogos camuflados entre el rebaño de médicos cual lobos (¿o ovejas? no lo tengo muy claro...), cómo tratar a pacientes neutropénicos de 80 años con fiebre de tres días que no responde a imipenem ni vancomicina, cateterizados, intubados, y al borde de la muerte...

No, la respuesta no era llamar a House. Hay unos superdiagramas de flujo para decidir qué hacer. La importancia que puede llegar a tener un diagrama de flujo en tu vida... ya profundizaré sobre ese tema...

Porque ahora mismo estoy tal que así:

Intentad controlar a hordas de médicos en un laboratorio... Son irreductibles.

Y enferma, y deseando hacer esto...

Arf, qué agotamiento mental...

PD: Gracias a todos por los comentarios del post anterior, y por la paciencia. Volvemos enseguida con la programación habitual. Permanezcan atentos a sus pantallas.

lunes, 2 de noviembre de 2009

No lo hagan en sus casas

-Desearía un muñeco para mi hijo.
-Llévese éste. Pelo cuidado, soble él pesa una telible maldisión.
-Eso es malo.
-Con delecho a una talina de yogulado.
-Eso es bueno.
-El yogulado también está maldito.
-Eso es malo.
-Pelo puede elegil el sabol.
-Eso es bueno.
-El yogulado contiene alomatisantes y cololantes altifisiales.
-...
-Eso es malo.
-¿Me puedo ir ya?...

Los Simpson

Últimamente me veo como un filón de ideas para el blog, entre bionicadas y autoescarnio gratuito. Y lo que os podéis reír.

En ocasiones, pienso. Otras veces, en el proceso de pensado (que no de pensamiento) me dan cortocircuitos mentales. Un ejemplo práctico que ha tenido lugar en un espacio de mi vida -empezaré por el consejo, lo que sea por evitar el desastre que alguien tenga la misma idea que yo-:

1. El jabón Lagarto (también conocido como Chimbo) está recomendado para lavar la ropa. Piel o pelo NO son ropa.


Situación real, Biónica de exámenes, estrés, ansiedad, y mucha mucha grasa capilar (hale, ¿a que ya parezco más atractiva? es que somatizaba así los nervios):

Biónica (mente): Puñetera grasa, qué hartura... todoslosdíasigual... que me voy a quedar calva ya de tanto lavar el pelo... y no cunde, que enseguida parece que me ha lamido una vaca... ¿qué podría hacer?... voy a hacer un esfuerzo y pensar... mmmffss...


....

Biónica (mente): ¡¡GRFXSSSSHH!! (cortocircuito mental -diversión asegurada-)

Nada de chistes fáciles ¿eh?

Biónica (mente): Um... un momento... ¿dónde oí yo que el Chimbo era buenísimo para la grasa? Claro... ¡¡eso secará el pelo fijo!! ¡¡estaré tres días sin necesitar lavarlo!!, qué buena idea, qué emoción, se me van a saltar las lágrimas, cuánto tiempo ahorraré para estudiar, no me lo puedo creer...

Momentos después, en la playa. Viento sur, casi huracanado. Momento breve de relajación antes de volver al estudio...

Amigo-Biónica: Qué pasada Bio, el viento que hace y no se te mueve nada el pelo...



Biónica (comprobando que, efectivamente, el pelo está seco... tanto que ni se mueve): Uh... err, jiji... es verdad...

Amigo-Biónica: Sí, sí, si está como eléctrico... y tampoco se mueve... ¿Te has echado algo?



... Si tú supieras...

Pero podría haber sido peor. Y habérseme ocurrido lavarlo con Fairy que lo pensé, pero se impuso la cordura. Que como todos sabéis, es el milagro antigrasa.


Lo dicho. No lo hagan en sus casas. Que además cuesta un c*jón de quitar.