Related Posts with Thumbnails

viernes 5 de noviembre de 2010

Los lunes al sol

Historia rusa dice: dos camaradas viejos de partido se ven, y uno dice a otro "¿Has visto? Todo lo que nos contaban del comunismo era mentira". Y otro dice "No es peor cosa. Peor cosa es que todo lo que nos contaban del capitalismo era verdad".

Los lunes al sol
(Esta entrada empezó a escribirse con motivo de aquella huelga que ya nadie se acuerda. Sí hombre, por aquella crisis de mentira que dicen que estamos teniendo, pero que parece ser que a nadie le duele. La publico hoy. Es un buen día. Recuerden, recuerden, hoy es 5 de noviembre...)

1987 fue un año jodido. Desde la perspectiva de haberlo vivido con seis años, lo digo. O por lo menos, desde la perspectiva de mi padre, que no fue precisamente su año.

Eran los últimos días de la URSS como la conocíamos por aquel entonces, y lo que no sabíamos, es que con ella, caíamos muchos de nosotros. En los colegios no se enseña nada bien la historia. Y tampoco era tan complicado aprender. Simplemente con un tebeo de Mafalda, ya ves qué recurso didáctico de pacotilla, hoy que estamos inmersos en Bolonia, LOE, LOGSEs, ESOs y aquellos.

Chavales, aquellos eran otros tiempos.
Hoy, en que cada partido político que se precie, aunque sea de extrema derecha, puede tener su propio sindicato, a pesar de que los sindicatos nacieron como una idea de lucha social, esencialmente de izquierdas. Hoy, que en algunos sitios ir a la huelga, o no ir, es casi tanto como decir a qué partido votas. Tampoco voy a contaros que en aquellos tiempos, hubiera unidad sindical, armonía, paz y color entre diferentes colores sindicales. No nos vamos a engañar.

Pero eran otros tiempos, porque para las cosas que de verdad importan como el dar de comer a tu familia -qué imprudencia, encima hacían familias numerosas. Y de cuatro hijos, hábrase visto-, estaban hechos de otra pasta. Qué digo, si no nadáramos en la sobreabundancia, igual salíamos a la calle a protestar. Pero resulta que no, no nos podemos excusar. Los franceses, como siempre, se nos han adelantado. Y cobrando más que nosotros. Encima.

Como decía, 1987 en mi casa, fue el annus horribilis. Entonces yo tenía poca idea. Desde aquel año en adelante, las consignas que se repetían en mi casa eran las de la llamada del ahorro -éramos unos visionarios-, aprovechar al máximo la ropa, heredándola -aunque diera lugar a extraños looks, como la camisa de paramecios-, hasta que se caía de puro exhausta. Mandando la ropa buena a hacerse donde la modista, para ponerla los domingos. Haciendo croquetas y albardando la carne, porque no hay que tirar nada. Ahorra, ahorra, no hay dinero, guarda para mañana, que nunca se sabe.

Y mi padre iba a las manifestaciones. Cada vez más, sabíamos lo que significaba el concepto "reconversión naval". Jaleos en los astilleros, vuelta al paro, cada vez más tiempo en el paro, volver a trabajar, lucha entre sindicatos, más manifestaciones, algunas pacíficas, otras no tanto.

Recuerdo estar comiendo un día de aquellos, viendo la TV que todavía teníamos en blanco y negro en la cocina, y entonces salió la mesa de negociaciones del sindicato en el astillero, en las noticias -sí, tuvieron sus tres minutos de fama-. Y justo delante de la cámara, la calva de mi padre, que estaba de espaldas, ofreciendo su mejor lado. El orgullo que sentí en aquel momento, -y eso que no existían los subtítulos- fue indescriptible.

-¡Mira! ¡Es papá! ¡Papá sale en la tele!

Recuerdo cómo llegaba a casa con las pancartas de las manifestaciones. Recuerdo especialmente uno que se leía "La triple A nos quiere cerrar". Recuerdo cómo ignoraba tanto el tema, que ni siquiera sabía qué querían decir con eso. Todavía anda por mi casa un rodamiento de alguna manifestación -no promocionamos la violencia, por supuesto-. Un día se iba de casa, para hacer una marcha hasta Gasteiz; al otro, a Madrid a hacer negociaciones. Y volvían con las manos vacías.

Ajena como era a la mayoría de las cosas que sucedían, en otra ocasión fui con mi padre y mi primo a hacer una carrera popular, en la que en los diferentes tramos, se portaba un testigo para dárselo al siguiente. Reivindicando pacíficamente el cierre, mi padre fue encargado de llevarlo. Aunque se lo cogíamos nosotros de vez en cuando, que para eso éramos unos pesados.


Cuentan, aunque he rebuscado en la hemeroteca con bastante empeño, (y sólo he rescatado retazos, como el que veis arriba) que una vez salieron en el periódico con un sensacionalista titular, que fue una frase que dijo él: "Vamos a morir matando".
No he conseguido dar con el artículo, aunque mi madre cuenta que el periodista era un exagerado porque se dijeron cosas que no tenían nada que ver con muerte y destrucción. Mi padre ha tenido su época aficionada a las frases lapidarias. Y van, y la ponen de titular.

Sí, yo también me estoy quejando que en esta familia mía, mucho guardar, y todo eso, pero cosas como aquel artículo no se guardan. A lo mejor lo guardaron, pero sirvió para envolver algo.

Aquellos eran otros tiempos. Aún recuerdo cómo se encendía en acaloradas discusiones con aquel que insinuara que los sindicatos no valían para nada. Lucha obrera, justicia social, derechos... invirtió mucho en todo aquello. Aunque fuera para seguir dando de comer a su familia.

Hasta que un día tiraron la toalla. Le prejubilaron y cerraron. Los buenos de la historia, en la vida real, casi nunca ganan.

Y este panorama actual de desidia, y pesimismo... hace mella incluso en aquellos que lucharon tanto.

-Hay crisis... de nada sirve hacer huelga, no se va a arreglar nada por hacerla. Es lo que hay.

Me apena lo que hemos hecho.


Nos dicen que recordemos los ideales, no al hombre, porque un hombre se puede acabar. Pueden detenerle, pueden matarle, pueden olvidarle, pero 400 años más tarde los ideales pueden seguir cambiando el mundo.

V de Vendetta

Pero tus ideales siguen aquí. Conmigo. Intentaré cuidarlos tan bien como lo hiciste. A pesar de que puedas llegar a creer que soy demasiado roja radical.

Gracias, papá.

14 han hablado...:

El Sombrerero dijo...

Magnífico post.

Superflicka dijo...

Me encanta cómo escribes, pero sobre todo lo que escribes. Mi padre también fue de esos (co fundador de CGT, escisión de CNT, imagina) y ahora, aunque le sigue tirando la pose y las frases lapidarias, parece que ha perdido el sentido de justicia social que me inculcó de pequeña.

Lo curioso, lo más curioso de todo, es que mientras que tu padre se decepcionó con el fracaso, mi padre, que empezó de albañil y ha acabado de profesor de Historia, parece adormecido en su éxito. Lo cual tampoco da muchas esperanzas.

_Xisca_ dijo...

Mi padre no es como el tuyo, en absoluto; pero estoy muy de acuerdo con este post, incluso fui a esa huelga, por si servía, aunque sólo me sirviese a título individual.

Biónica dijo...

Sombrerero, gracias :D. Me encanta cuando sales de las sombras xD

Superflicka, igual va en las circunstancias o carácter de cada uno... pero sí que me gusta haberlo vivido. Lo raro es, habiendo empezado desde abajo como tu padre, que se adormezca en el éxito, pero... profesor de Historia, me da a mí que la conoce muy bien. Quizás es la Historia, el echar la vista atrás, lo que hace que desistan hasta los más duros.
La verdad que éste es un tema que se presta a escribir con ganas :)

Xisca, como dije más arriba hay sitios en los que ir a una huelga u otra, es tanto como decir a qué partido votas, cuando esa no es la cuestión... me molestó tanto eso... te admiro, es muy difícil abstraerse del desánimo de la gente, y salir a la calle. Hiciste como hay que hacer, sin duda.

Illuminatus dijo...

Esa sensación de rabia, de impotencia que queda cuando ves que los que te rodean se dejan llevar servilmente, que les falta la inteligencia, la voluntad o el sentido de la supervivencia necesario para luchar por sus derechos, por derechos por los que encarcelaron, apalizaron y aún mataron a otros muchos que les precedieron... Esa sensación me quema por dentro.

Hay días en que no sé si tendrá que ocurrir como en esos agujeros infectos donde los sátrapas someten y explotan a su antojo y ya la gente se inmola porque, sencillamente, no les queda nada que perder salvo un vida de humillación y necesidad para que la gente reaccione. No lo sé, pero no creo que el modelo social de hoy pueda perdurar sin convertirse en algo parecido a lo de Huxley en el que las personas ya no se merezcan la denominación de seres humanos.

V dijo...

El otro día leía en el twitter... en Francia van por la octava huelga, y en España vamos por el 12º gran hermano. A ver quienes son los gilipollas que se jubilan después de los 65.

(...)

Y luego lo peor, es que los que tenemos principios y hacemos cosas como ir a huelgas que no sirven para nada, no aceptar enchufes aunque te los ofrezcan una y otra vez, una y otra vez, y tantas otras cosas por el estilo, somos los gilipollas.

Es lo que tenemos, pero mira, yo también duermo con la conciencia tranquila, así, como una ceporra XD!! Y eso no me lo quita ni el más pintado, aunque al día siguiente todo me cueste el doble. No lo cambio, no.

Gracias a ellos pues, a personas como tu padre, o como el mío.

Menos mal...

Besotes, linda.

D de Dry dijo...

cómo me ha gustado éste, Bio. La leemos sin parar, pero siempre tenemos resaca, y así es muy difícil comentar.
Saludos murcianos, y acláreme lo del Bruce Euskadi, que me dejó buscando en google infructftuosasmen... infrucurstuosamnen.... sin resultados, vaya.

;-)

peibol dijo...

Speechless me has dejado (deberían inventar una palabra equivalente en español).

Maravilloso post, en el que tienes más razón que un santo. ¿Para qué sirven las huelgas y manifestaciones? Sencillamente para manifestarse y ponerse en huelga. Es decir, que al margen de la presión que se meta y lo que se pueda conseguir (que unas veces es mucho y otras nada) es IMPRESCINDIBLE que esa agitación ciudadana no muera nunca, y menos por considerarla inutil. El día que nos resignemos del todo, estaremos perdidos...

El Zorrocloco dijo...

Ole, ole y ole tu padre. Aunque al final no lo consiguiera, ole sus cojones por intentarlo con tantas ganas.

No sé qué pasa hoy día, si se ha perdido ese espíritu de lucha o simplemente crecemos creyendo que no sirve para nada, pero al paso que vamos acabaremos pagando por que nos den un trabajo (cosa que de hecho ya ocurre en las prácticas en empresas, por ejemplo).

Es curioso, mis abuelos emigraron a Venezuela cuando Franco porque en Canarias no había modo de buscarse la vida. Al final regresaron, pero dos generaciones después aquí estoy yo, planteándome seriamente si me vale más la pena buscar trabajo de mi titulación aquí o irme fuera a trabajar de camarero, que se cobra más o menos lo mismo y las condiciones laborales parecen mejores...

Avanzamos para atrás en este país.

La exorsister dijo...

Tenía una profesora que decía siempre "¡qué bien se vivía contra Franco! los jóvenes nos echábamos a la calle a protestar, no como ahora, que están todos acomodados."

Igual el "enemigo" se encuentra tan diluido, que nosotros mismos hemos perdido la noción de contra qué peleamos y por qué es necesario. No es una excusa. Es una pena realmente.

Una pena.

Sr. Cuervo dijo...

Recuerdo aquellos años como si fuera ayer. Recuerdo tres meses en los que mi padre estuvo de huelga, en los que las lentejas formaban parte de la comida y de la cena. En los que mi madre lloraba de noche, porque no sabía qué pasaría al día siguiente, pero no dejaba de dar ánimos a mi padre.

Supongo que por todo aquello, he salido como soy. Lucharé por mí, por mi familia e incluso por los que no quieren ver cómo están las cosas. Pero sobre todo lucharemos por los que nos enseñaron a luchar.

Somófrates dijo...

*Somófrates, con rostro severo, asiente profundamente satisfecho al leer el post, y agrega el blog a su carpeta de EXCELENCIA CIVIL*

Aitor Maiden dijo...

Simplemente, magnífico el post. He leído alguno más, y te felicito, te has ganado un nuevo seguidor.

P.D.: Estuve en las manifestaciones de Madrid el día de aquella huelga que parece tan lejana. En aquel momento, por un momento, creí que la gente se lo estaba tomando en serio. Desafortunadamente, parece que no ha pasado nada.

Biónica dijo...

Illu, coincido a pesar de que no me considero pesimista, que terminaremos llegando a una versión de "Un mundo feliz". Tiempo al tiempo.

V, exactamente, octava huelga, duodécimo GH... nada que ver, ni color. País de pandereta. Y ya con lo de la CNN+ por el canal GH 24h, la broma adquiere tintes proféticos y todo.

Dry, no busques, que ya estuvo Bruce en Euskadi, y se comentó que le gusta mucho la gastronomía vasca. Igual otro día de estos vuelve. Y por supuesto te avisaré ;).

Peibol... gracias por el elogio... :D, la lástima que sea para decir cosas como ésta, en fin... cuesta abajo y sin frenos, supongo, compañero...

Zorro, ole por nuestros padres. Lucharon por el estado de ¿bienestar? que tenemos ahora. Pero ahora estamos amuermados :(

Exorsister, la verdad que la frase de tu profesora es acertada de pleno... tanto reclamar que con Franco se vivía mejor, que va a haber que darles la razón y todo. Por lo menos por aunar fuerzas contra algo...

Sr. Cuervo, al final por eso luchamos, no? Porque nos han enseñado... y quién enseña a los que se tragan el GH 24h e ignoran lo que es la CNN+ (aunque no la vieran...)? En fin...

Somófrates, gracias, y muy bienvenido seas :).

Aitor Maiden, gracias también por tu comentario! A veces hay atisbos de ilusión, pero por el momento... no quieren sorprendernos, no.