¿Sabes silbar, Steve? Para silbar sólo tienes que poner los labios juntos y soplar.Tener y no tener
De niña cholía ir a clachej de apoyo. Tenían la teoría de que con unaj pocaj horaj de refuerzo de matemáticaj, no me vendrían nada mal. Y también para ver chi achí, pronunciaba la esssse, bien, de una vez por todaj.
Maóhmenoj, hablaba tal que como un madrileño raro, y a ratosh andalúh. Ahora hablo un poco menosh acentuado, pero... sigo sin oír la diferencia. Y vale ya con la forma de hablar. Hombreyá.
Probé a poner un dedo delante de la boca, como pidiendo silencio. Y nada. Además que es un poco como ridículo tener un dedo puesto ahí. A ver cómo explicas eso.
-¿Me mandas callar?
-Que nooo, que essssto essss para pronunciar bien lassss essssessss
-Uy, perdona, es que pensaba... pues blablablá, más blablablá... ¿me callo ahora?
-Que no, jolinesssss...
Probé a pronunciar con la lengua detrás de los paletos. Pero me tropezaba con mi propia lengua y no terminaba de ver la diferencia.
Y entonces, me pusieron frente a un espejo. Pero no era un superespejo de rayos X, donde pudiera ver bien esto:
Me lo tenía que imaginar todo. Que ese tampoco era el problema...
Logopeda - Tienes que poner la lengua así, detrás de los dientes...
Biónica - ¿....?
Logopeda - Y pasar el aire, claro...
Biónica - Fffffssfff...
Logopeda - Menos aire...
Biónica - ¿¿Fffffssfff??
Mi logopeda. Era un poco sibilina ella.
Y recitar listas de palabras por ch:
Biónica - Chorizochamarrachurrascochaqueta...
Logopedasibilina- Muy bien, sin problemas... Y ahora, pronuncia esta lista de palabras con la ese...
(Ahítequeríayover...)
Biónica- Shisssheo... shusssshurro... cosshjquillash... arf... um... ¿ssssecho?
Logopedasibilina- Mal. Atenta a mí. No, a mí no me mires, mira al espejo: ssseXXXo, ¿lo ves, lo escuchas? ssseXXXo...
(Yo creo que he visto lo mismo que antes, y escuchar, ya ni te cuento)
Biónica - Um... ¿¿¿sssssssssecho???
Así, ad infinitum...
Años más tarde descubriría que la equis, más o menos se pronunciaba como otra ese, y esto supuso todo un shock para mí. Así entendía por qué a mi amiga le hacía gracia cada vez que quería decir "Xuxa". Qué c*brona...
Y así es como sigo teniendo mi acento bonico del tó. Logopedas a mí... ¡ja!












