miércoles, 27 de enero de 2010

Clases de ¿apoyo? (Round 1: la letra S)

¿Sabes silbar, Steve? Para silbar sólo tienes que poner los labios juntos y soplar.

Tener y no tener

De niña cholía ir a clachej de apoyo. Tenían la teoría de que con unaj pocaj horaj de refuerzo de matemáticaj, no me vendrían nada mal. Y también para ver chi achí, pronunciaba la esssse, bien, de una vez por todaj.

Maóhmenoj, hablaba tal que como un madrileño raro, y a ratosh andalúh. Ahora hablo un poco menosh acentuado, pero... sigo sin oír la diferencia. Y vale ya con la forma de hablar. Hombreyá.

Probé a poner un dedo delante de la boca, como pidiendo silencio. Y nada. Además que es un poco como ridículo tener un dedo puesto ahí. A ver cómo explicas eso.


-¿Me mandas callar?
-Que nooo, que essssto essss para pronunciar bien lassss essssessss
-Uy, perdona, es que pensaba... pues blablablá, más blablablá... ¿me callo ahora?
-Que no, jolinesssss...

Probé a pronunciar con la lengua detrás de los paletos. Pero me tropezaba con mi propia lengua y no terminaba de ver la diferencia.

Y entonces, me pusieron frente a un espejo. Pero no era un superespejo de rayos X, donde pudiera ver bien esto:

Me lo tenía que imaginar todo. Que ese tampoco era el problema...

Logopeda - Tienes que poner la lengua así, detrás de los dientes...
Biónica - ¿....?
Logopeda - Y pasar el aire, claro...
Biónica - Fffffssfff...
Logopeda - Menos aire...
Biónica - ¿¿Fffffssfff??

Mi logopeda. Era un poco sibilina ella.

Y recitar listas de palabras por ch:
Biónica - Chorizochamarrachurrascochaqueta...
Logopedasibilina- Muy bien, sin problemas... Y ahora, pronuncia esta lista de palabras con la ese...
(Ahítequeríayover...)
Biónica- Shisssheo... shusssshurro... cosshjquillash... arf... um... ¿ssssecho?
Logopedasibilina- Mal. Atenta a mí. No, a mí no me mires, mira al espejo: ssseXXXo, ¿lo ves, lo escuchas? ssseXXXo...
(Yo creo que he visto lo mismo que antes, y escuchar, ya ni te cuento)
Biónica - Um... ¿¿¿sssssssssecho???

Así, ad infinitum...

Años más tarde descubriría que la equis, más o menos se pronunciaba como otra ese, y esto supuso todo un shock para mí. Así entendía por qué a mi amiga le hacía gracia cada vez que quería decir "Xuxa". Qué c*brona...

Y así es como sigo teniendo mi acento bonico del tó. Logopedas a mí... ¡ja!

domingo, 24 de enero de 2010

Mi cuesta de enero (o qué dura es la vida del becario)

Esta investigación no trata de ser perfecta, ni de que los costes se amorticen, ni de superar a la competencia ... trata de dar a las personas el más preciado de los bienes ... el tiempo. Es una gran oportunidad para que la aprovechen. Ustedes deciden.
Un día inesperado
Ay...
Ésta es mi agenda... y son los días más flojos. Piedad...

Enero vino con su cuesta, cual losa... y cada vez me parezco más a los becarios de Forges... el fin de la tesis se acerca... la deportación está seriamente amenazada... bueno, vale. ¿Como excusa por haber dejado un poco abandonado el blog vale? Es que Candida es muy absorbente, como un amante celoso, en fin.

Vuelvo. Que tengo posts esperando para ser horneados. No se vayan a churrascar en el intento.


PD: Por cierto... ¿alguien sabe de algún negro barato como el que le escribió a Ana Rosa Quintana su libro?

Considerando trabajar algún fin de semana...

PDdeverdad: perdonad la m**rda de post. Prometo mejorar la calidad. Cuídense y no trabajen demasiado. No sean tontos como yo, que creo que me he colado en un algodonal, y no me había dado cuenta.

miércoles, 6 de enero de 2010

Actualización vespertina (qué majos son los Reyes)

─ ¿Que escribes?
─ Una carta a los reyes magos.
─ ¿Y qué les pones?
─ Que nos devuelvan la vida.
Báilame el agua
Jamás había posteado dos veces el mismo día. Pero tenía que contarlo. Los Reyes Majos me han escuchado. ¡Sí, a veces lo hacen! (o eso, o leen este blog). Ha sido totalmente inesperado.

¿Aún no lo veis?

¿Ahora mejor?

¿Tampoco caéis a qué se debe tanta alegría? Bueno, pues aquí tenéis la respuesta.

Os voy a amenizar lo que queda de Navidad. Mwhahaha...

Con ocho basta (posible parte I)

Madre: Cariño, lo lamento. Venga, debemos irnos.
Hijo: No iré. No me importa, no volveré a subirme a la camioneta.
Madre: Para bien o para mal somos tu familia.
Hijo: No!, no son mi familia, ¡no quiero ser tu pariente!, Os odio, gente de mierda, ¡OS ODIO!, Divorcio... bancarrota, suicidio... ¡Perdedores de mierda!, ¡Perdedores!. Dejarme aquí por favor.
Little Miss Sunshine

Nací en el seno de una familia numerosa. Ha habido muchas familias numerosas en la historia, tanto en la realidad, como en el cine. Todas caracterizadas por un tipo concreto de imágenes.

La familia súper feliz de posar toda junta y de estar todo el santo día juntos, sin intimidad.

La familia que se pasa cantando todo el día, por la alegría de compartir el baño.


La familia que se quiere tanto, que posa MÁS junta porque en casa no cabe ni un alfiler.

Nada de eso, queridos lectores. Todo son mitos. Porque la realidad es la siguiente:

a) Las casas tienen poco espacio para albergar a la prole. Normalmente, a menos que fueras del Opus, los padres no solían tener planeados tantos hijos (vale, sólo hemos sido cuatro, pero qué cuatro). Yo misma me tuve que rendir a la evidencia, de que como cuarta hija, no estaba planeada. Las evidencias eran las siguientes:

-No tuve cama propia y decente. Mi cama, se llamaba "cama de encarte". Con colchón de esponja, que se desencartaba todas las noches.

- La más demoledora: en mi casa hay un objeto semejante a éste:

Ya os imaginaréis, que YO no estaba. Ni estoy, que conste.

b) Compartir es vivir. Porque no queda otro remedio. Aquí se incluyen útiles de uso común, como el escritorio. Los cajones estaban asignados por hermanos. Me costó conseguir uno. Eso sí, cuando se fueron, me los quedé TODOS. Qué gustazo.

Otro aspecto, no menos destacable en la vida compartida, es el de la ropa. Heredar la ropa, más bien. Y como una imagen, vale más que mil palabras, aquí os dejo un documento gráfico con la camisa heredada, de no sé cuál de mis hermanas (A. si dices algo, ¡manifiéstate!)


Mi super molona camisa de paramecios. Éramos unos visionarios

Oyes, que yo iba a la moda. A la moda de los ochenta, claro.

c) Por último, y no menos importante, la comida, o la ley del más fuerte. J. tiene una genial teoría (que es la que dio idea al post, que yo hace mucho que no sufro la familia numerosa en casa...) acerca de esto. Se resume en:

"Por su manera de comer, reconoceréis de qué tipo de familia vienen"

Aquellos sujetos de deglución calmosa, que rumían la comida eternamente, hasta despojarla de todo sabor, proceden por lo general, de familias pequeñas (dos hijos como máximo) o son hijos únicos. Cuanto más tarden en comer, menor es el tamaño de la familia, y esto es una relación directamente proporcional.

Por el contrario, aquellos individuos que en el momento que sueltas la fuente en el centro de la mesa, engullen cada bocado, cual hienas hambrientas... ésos... ésos vienen de familias numerosas. Alguna vez en la vida de toda familia numerosa, se buscan soluciones al conflicto de quedarse sin patatas de la fuente grande. Por lo general, la madre durante una semana, reparte a cada uno su ración.

Pero como siempre hay discusiones (jooo, que a X le has puesto más que a mí, que yo tengo más hambre, que estoy todo el día fuera, que yo soy pequeña, y yo más grande...), se vuelve al viejo método. Dejarlo en el centro de la mesa y... que gane el más fuerte.

Oye tú... ¡¡pincha de tu lado, no pinches del mío!! ¡¡Tragón!!

lunes, 4 de enero de 2010

Se me lengua la traba (y la mente también, creo)


(Repasando ligues con el demonio)
- Y hablando de minusválidos, ¿conoces a Marie Taylor?
- Sí, pero Marie Taylor no cuenta como... Marie Taylor es disléxica... no, ésa no... ésa se pone el tampax en la nariz.


Desmontando a Harry
Últimamente, creo que tengo un cable suelto allá dentro en mi cerebro:

-Tiro el papel a la fregadera, y el vaso sucio a la basura.
-Me empeño en que se abra la luz y se encienda la puerta.

Yo creo que la avería se encuentra sobre todo en la zona de identificación de la comida. No en vano, mis frases más gloriosas tienen que ver con ellas:

(Mirando un plato de aceitunas...)
-Vaya cerezas... ¡¡son tan gordas como ciruelas!!

(Decidiendo entre un pimiento relleno de carne o de bacalao)
-Slurps... Quiero un bacalao relleno de carne...

Una variante de mi disfunción es la de sintetizar dos palabras en una:

(Cantando las excelencias de una sudadera con forro polar...)
-Pues mira, ésta es como más de invierno, es casi igual que la mía, sólo que la mía no tiene porro.

Todo ello aderezado con las fantásticas y acostumbradas interpretaciones que hago de lo que escucho.

(Biónica en modo unplugged... o sea, sin los audífonos, vaya...)

Madre-Biónica (vocalizando cuidadosamente): Mbbsisbsí... voy-al-chino-apor-vainassss...

What The Fuck??

Biónica: Espera un segundo, que me enchufo... Ahora, pipirípipí (sí, mis audífonos tienen sintonía de entrada...), repite eso último que me has dicho...

Madre-Biónica: Que-voy-apor-un-cochinillo-para-el-viernesss...

Arg.

Mi vida es un festival del humor.

EDITADO: Me siento muy identificada...