Lijón... Lío de cojón...Ocean's eleven
Un batiburrillo de los que a mí tanto me gustan. De los que no tienen ninguna relación entre sí:
1. La otitis, bien, gracias. Otorrino loco, me volvió a revisar, y yo volví a constatar el hecho de que aunque las exclamaciones siguen incrustadas en sus frases, me habla con más suavidad (si esto es posible). Y me regala observaciones como éstas.
-El oído está muuuuy bieeeeen. Tenías un edema, pero tan grandeeee... que si tu agujero (el del oído, no sean...) es de este tamaño:
...¡¡no tenías agujero!! ¡Tenías un edema multiplicado por dieeeez!* ¿Mentiendes? Normal que te doliera, pero me aleeeegro. Así no te aaandas.
-Pero es que pic...
-Yo te entieeeeendo, pero te digo una cosa; yo cuando voy al teaaaatro, me pongo un audífono como túuuu, que yo llevo un audifonito, y al de un rato de poneeérmelo... me pica que es un horrooooor, pero no te debes rascaaaar ¿mentiendes?
2. Después de tan apasionante episodio, volvemos con "Otra noche sin dormir"; esta vez, porque no tenía suficiente aire en toda la habitación para respirar. Me dio tiempo a echarle la culpa al yoga, que fijo que no respiraba normal, porque se me había olvidado cómo hacerlo. Tanto pranayama, y tanta leche, y yo ahogándome. A las cuatro de la mañana, le parecerá bonito...
A las seis de la mañana da tiempo para volverse hipocondríaco, y ya que no podía dormir, me dediqué a hacer documentación por internet. De las seis a las siete de la mañana tuve tiempo de pensar en: angina de pecho, un soplo, correr me sienta fatal, va a ser que me he olvidado de respirar de verdad, una apnea, no, un tumor, ay que me muero, y yo tan sola, y todo el mundo durmiendo.
Y por supuesto twittear mi agonía, claro. Tenía que dejar mis últimos estertores en algún sitio.
Después de dormir 45 minutos, y despertar con la misma taquicardia de toda la noche* (ohcielos, sigue ahí, me voy a morir de taquicardia), la histeria sensatez se impuso y decidí ir a ver a mi médica que es como House en lo borde, pero en tía, y en idiota menos brillante.
Constaté que, como decían en aquel monólogo que los timbres de los dentistas son mágicos para que se te pase el dolor de muelas, las sillas de la sala de espera tienen un efecto similar. Paso y me da un espirómetro portátil o algo. Soplo.
-PFffffff...
-... ¿sólo esto puedes soplar? ¿y si te da vergüenza y por eso soplas tan poco? Date la vuelta y sopla sin mirarnos.
(¿y si es porque me ahogo estúpida?)
Acto seguido, pasé con una enfermera que me quería robar mi energía vital (sí, esto es del yoga):
-¡Sopla con fuerza el aire!
-¡¡PFFFFFFFF!!
-¡Muy bien! ¡Un poco más!
-¡¡PFFFFfffffff!!
-¡Un poco más!
-¡Pffffffff!
-¡Venga, venga, un poquito más, otro poquito más!
-Pffffff... aghsss
-¡Dame toda tu energía vital!
Diagnóstico final: asmática. Siempre supe que mi vida iba a estar llena de grandes aspiraciones (ya sé que está trillado, me vais a perdonar, pero es irresistible, siempre quise decirlo. Pero no ser asmática).
3. Fotodocumento:
J- ¿Que si estoy aburrido yo? Qué va...
Para nada, ¿eh?
4. Fotodocumento:
Visto hoy en los chinos. ¡Encuentra el error!
5. Tengo en mente hacer una etiqueta que se llamaría: "Cosas que el pelirrojo de Bricomanía, nunca te contaría". Para torpes como yo. Para que no tengáis que padecer lo que estoy padeciendo*.
*Situaciones dramatizadas.














