Anoche mamá me enseñó una foto suya de joven. Le faltaba la mitad. No quise decírselo, pero a mi vida le falta ese mismo trozo.
Todo sobre mi madre
¡Hola supervivientes de las Navidades pasadas!
El año pasado debí de ser muy buena, porque me han caído tantos regalos (y acertados, no hubo pijamas, zapatillas de estar por casa, ni bragas)... que me hacen pensar que mi plan de dominación mundial no funciona correctamente.
Dejando mis planes secretos aparte... hoy voy a contar por qué me gustan los Reyes Majos, o el Olentzero en su defecto (yo soy así, sólo necesito un día, el personaje me da lo mismo).
Me gusta regalar. Me gusta más incluso que recibir regalos. Que no es porque no me gusten, ni porque no acierten ni nada de eso. Es porque para mí no se puede comparar el hecho de dedicar pensamientos a la persona destinataria, en sus gustos, en hacer la lista mental cada vez que dice "Me gustaría tener..." (nota: hay que abstenerse de escuchar con mucha atención a la gente caprichosa), y meses después, tener la satisfacción de oírle decir "¿Y cómo lo sabías? Es justo lo que quería/necesitaba".
Pero sobre todo, por lo que más me gusta, es porque alguno de esos regalos es una caricia directa al corazón. No me considero muy dada a expresar mis emociones, y a través de un regalo intento demostrar que no soy una piedra pómez, y tengo sentimientos.
Tenemos dos oportunidades a lo largo del año para acertar de lleno al corazón de una persona (mi número de personas es limitado, claro está); una de ellas, Olentzero o Reyes Majos, son la oportunidad única de vivir una especie de cumpleaños todos a la vez.
Como hoy. El regalo era tan simple como esto:
Historia de una foto:
"La abuela sólo tenía dos fotos, y mal sacadas. Murió cuando tenías dos años. De ahí conservas el primer recuerdo, ése que es tan rico en detalles, que todos pensamos que sí, que es posible que te puedas acordar. La abuela se quedó sorda cuando era joven. Una meningitis. Pero toda la vida se arregló muy bien. Cuando vino aquí, a la casa de allá arriba, tuvo un accidente muy grande. Pensábamos que no viviría. Lo consiguió, aunque con una pierna ortopédica. Por eso sale tan poco en las fotos. Y luego, estuvo mucho tiempo con un cáncer. Aguantó mucho, cinco años. Y se fue. Ojalá tuviera una foto de los abuelos más decente.
El abuelo sí que sale más a menudo. Cuando murió la abuela, empezó a ir mal... Entonces, claro, en aquella época era muy raro, sin más. Ahora lo piensas y te das cuenta, con la información que hay hoy en día... probablemente tenía Alzheimer, demencia senil, qué sé yo... tendrías seis años cuando murió, sí. Ni una foto que tenemos de ellos juntos, ni nada... Sí, puede ser verdad que yo y mi hermano seamos los que más nos parezcamos al abuelo. En fin. Si pudiera ampliar esta foto, o algo así..."
Suspira. Guarda la foto de tamaño 10x15. Verdaderamente se ven poco en esa foto. Un par de cabezas pequeñas, rodeadas de los cinco hijos.
Tris-tras, robar disimuladamente la foto, escaneo, escalado (no me apedreéis por el editado de la imagen. Os recuerdo que la Reina Sofía también es muy aficionada al Photoshop), recortado... qué grano más gordo, parece una paella, voy a darle desenfoque gaussiano, que suena muy preciso (porque Gauss fue un señor que tenía que ver con las matemáticas), fatal, no se ven los rasgos, los ojos casi dejan de existir ¿valdrá?, ¿no valdrá?, menuda mierda, máscara de desenfoque... mira, lo dejo aquí y la llevo a revelar. 13x18 con marco blanco. Y un marco chulo para ahorrarle tener que ir a buscar uno.
Todo el mundo debería de tener una foto de sus padres. Aunque haga mucho tiempo de aquella vez que, sentada en la cocina, después del funeral del abuelo, te vi cansada, con la mano apoyada en la frente, y llorando bajito. Me impresionó. Y sólo tenías dos fotos de tus padres juntos, y mal sacadas. Que vale que los llevamos en la memoria, pero... "Yo estuve aquí, yo existí , fui joven, fui feliz, y le importaba lo suficiente a alguien en este mundo para que me hiciera una fotografía."
Y entonces abrió el regalo. Le tocamos el corazón.




7 han hablado...:
Mi madre hizo llorar a sus hermanos con fotos antiguas retocadas y restauradas gracias a mi curso de verano de photoshop que les regaló este año. Es sorprendente que algo tan barato llene tanto.
Qué bonito.
Los mejores regalos son esos, los que no se pueden comprar ni conseguir en ningún lado. Los que muestran el esfuerzo hecho a conciencia. Los que dicen "quiero darte algo que no se pueda conseguir en ningún otro lado".
Buff, me lo imagino perfectamente.
Regalos así no tienen precio.
Y la verdad es que lo has contado como un cuento de lo más emocionante. Felicidades.
precioso, biofrutónica
Jolineh, niñah, que ahora me tienes llorando con este post, qué bonito. Esos regalos son preciosos y muy currados, muy personales. Hace tiempo forré un tablero de madera finito con cartulina de colores y planté un collage de fotos especiales con trocitos de cartulina de colores. Se lo regalé a mi parejito y de repente "es que me escuecen los ojos, por eso lagrimeo". Angelico...
Pues un precioso regalo, oye. Y es que están tan acostumbrados a no tener nada, que cualquier cosa les parece un mundo.
Cattz, yo soy muy fan de rescatar fotos, o poner fotos apropiadas. Creo que dan el toque de gracia (que no de muerte xD).
Murazor, exacto, y sobre todo cuando ya tiran la toalla porque lo dan por perdido...
JuanRa, Dry... muchas gracias :D
Sophie, espero que no hayas llorado, creí que no era tan malo xD. A que emociona hacer regalos de esos?
Sr Cuervo, sí, así son mis padres, acostumbrados a poquito. Otra generación ;)
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