domingo, 24 de febrero de 2013

Semana 8, octavo placer

CALVIN: ¿Por qué querría otro hijo si ya me tiene a mí? 
HOBBES: Sí, uno pensaría que ella habría aprendido su lección.

Calvin & Hobbes

Los amigos cómodos "detodalavida" ante los que tú, eres simplemente tú. Esos amigos que son como las zapatillas de estar por casa, esas gustosas que sólo ellas saben hacerte sentir a gusto, y en casa*.

Conservo las mismas dos amigas desde hace muchos años. M. desde que teníamos 7 años y C. desde los 11. Ahora que estamos en la senda de los 32, unas veces hemos estado más cerca y otras más lejos, entendiendo distancia como una cuestión meramente física. Nunca ha pasado un solo día en el que después de mucho tiempo sin vernos nos sintiéramos extrañas. Ahora que la vida nos permite un poco más de desahogo como para quedar una vez por semana -sin exigencias-, puedo decir que el mayor placer de esta semana ha sido pasar otra tarde de domingo con ellas.

Hemos evolucionado desde quedar prácticamente todos los días bajo la copa de un cerezo -como el de la octava foto-, al que terminamos poniéndole de nombre "Eulalius" -nombre completo "Eulalius eulalium"- para charlar incansablemente de todos los temas que nos iban ocupando en la pubertad y la adolescencia. Hemos hablado del montón de satélites que han poblado nuestras vidas, desde "amigas circunstanciales" que orbitaban a nuestro alrededor con el objetivo de parecer un grupo mayor y más enrollado, hasta nuestras incursiones amorosas, pasando por los siempre omnipresentes estudios. Una vez nos dijeron que éramos un trío excepcional. Y hoy pienso que sí. Que hemos sido, somos y seremos siempre un excepcional núcleo duro de tres elementos.

No podemos ser más diferentes. Y sin embargo, no puedo sentir más equilibrio que cada vez que estamos juntas. Y hoy, que estamos inmersas en el -para mí- vaivén final de "amigas circunstanciales", por las que me doy cuenta de que no me apetece pasar horas de mi vida con gente que no tengo nada que ver, no me apetece asistir a bodas de gente que siento lejana -de esto di mucho la paliza en Twitter-, me lío pensando en que a lo mejor no soy una persona que valora la amistad... al final pienso que no es verdad. Por ellas haría lo que fuera.






*Y por mis pantuflas también.

De esto me he dado cuenta, hoy, domingo.

viernes, 22 de febrero de 2013

Semana 8, fotografía octava

- Escucha, hay veces en que la vida te pide un cambio, una transición, como las estaciones. Nuestra primavera fue maravillosa, pero ahora ya ha terminado el verano, hemos dejado pasar nuestro otoño y ahora de repente hace tanto frío, tanto frío que todo se está congelando a nuestro alrededor. Nuestro amor se ha dormido y la nieve lo ha tomado por sorpresa. Pero si te duermes en la nieve, no oirás la llegada de la muerte, cuídate.
París, je t'aime

Parecía que llegaba la primavera, pero no. Otra vez juega al despiste. Llega la nieve este fin de semana y por encima del nivel del mar -¿veré los barcos del puerto nevados?-.

Aquí el cerezo, que en Japón representa la impermanencia de las cosas y sabe mucho de estas falsas primaveras. El ciclo de la vida que nos enseñaban de pequeños del que que todavía recuerdo la cantinela : "un ser vivo nacecrecesereproduceymuere". Primavera, verano, otoño, invierno.


domingo, 17 de febrero de 2013

Semana 7, séptimo placer

Hemingway tenía razón, la fama es una arpía, la fama es banal, pasajera, la fama no es nada, es espuma, la fama te pudre el corazón, pero la creatividad, escúchame, es pasión y es infinita. Si buscas la fama perderás el alma, si buscas creación, la encontrarás.
Jóvenes talentos
 
Que los flanes planes salgan bien.
Me gusta experimentar y aunque en realidad llevaba dos semanas haciendo ensayos, por fin, llegó el día D y la hora H, en el que la función no salió exactamente como lo previsto, y terminé disfrutando menos que en los ensayos. A pesar de todo, me quedo con la sensación de omnipotencia admiración con lo que uno es capaz de hacer. Han estado muy divertidos y placenteros los pinitos con el maquillaje de efectos especiales.


Me quedo también con el placer que produce la creatividad bien conducida y casi original. Poder pensar en que algo es producto de mi mente -y la de mi hermana-, y he podido hacerlo realidad. El atrezzo complementario del disfraz de este fin de semana -temática Walking Dead marinero-:


Dicen que la creatividad es un músculo que se entrena. Ojalá sea cierto.

viernes, 15 de febrero de 2013

Semana 7, fotografía séptima

- ¿Espera encontrar lluvia por aquí?
- ¿Qué día sería ese?
- Lo vi con el paraguas...

No es país para viejos


No estoy en racha de buenas fotos, lo que me desanima... Cargo la cámara todos los días, y todos los días lo veo un poco más negro.

Y sigue lloviendo.


domingo, 10 de febrero de 2013

Semana 6, sexto placer

Estoy viendo las estrellas, están muy lejanas y su luz tarda mucho en llegarnos. Lo único que vemos de las estrellas son fotografías viejas.

Watchmen
 
Sexto placer: dejar que la cabeza se llene de pájaros.

Esto me lo decía mi madre muy a menudo cuando demostraba exceso de intensismo entusiasmo por alguna cosa. Y es cierto, soy una intensa de cuidado. Si me gusta mucho una canción, la puedo poner en bucle treinta veces sin pestañear, que lo único que me para es pensar si los vecinos no estarán hasta las narices de oír siempre la misma canción -lo curioso, es que en el bucle mental sólo entran las canciones para prender fuego. Torero de Chayanne, por ejemplo-.
Y en otro orden de cosas, los intensismos se manifiestan especialmente cuando una idea me emociona. Aunque hay emociones y emociones, pues algunas veces producen ansiedad de querer empezar a desarrollar la idea cuanto antes. Importa más el fin que los medios. Eso lo llamo intensismo infartante. Se produce el 90% de las veces.
Otras veces, como esta semana, hay ideas determinadas que producen placer o felicidad pensarlas, imaginarlas, darles vueltas... en este intensismo placentero, importan mas los medios que el fin. Ocurre un 10% de las veces.

Creo que quizás el determinante de que un intensismo sea infartante o placentero tiene que ver con la probabilidad de ver el fin resuelto.
Que no, que no voy a hacer un Rebeca. Ahora os digo el qué del intensismo.

Mis padres se conocieron en París y en 1963 volvieron a Galicia para casarse -y casualidad que son de pueblos vecinos-. Por lo que cuenta mi padre, tenía entonces una Kodak Retinette IA. Se casaron en el pueblo de mi madre, sacaron muchas fotos con la cámara y luego volvieron a París a seguir trabajando. En el tren destino a París -o en algún transbordo, esto debería aclararlo...- se dejaron olvidada la cámara. Mis padres decidieron darla por perdida, quizás imbuidos por un espíritu fatalista realista.
Desde pequeña, uno de mis mayores pasatiempos es recopilar fotos del álbum familiar, y esta historia la conozco desde hace muchos años e invariablemente, siempre que sale el tema de las fotos de la boda, siempre regaño por no haber preguntado al menos en la estación -Gare d'Austerlitz?-.

El jueves, me dio por pensar qué habría sido de aquellas fotos. Miles de pájaros aleteando en mi cabeza: ¿cogerían la cámara para sí y tirarían el carrete sin mirar con quién? ¿la dejarían en objetos perdidos? ¿estuvo en objetos perdidos? ¿llegarían a revelarse las fotos de su interior? ¿no sería maravilloso encontrar al menos las fotos, 50 años después? ¿darán vueltas en un mercado de pulgas  junto a otro montón de fotos anónimas? ¿por dónde empezar?.

He mirado un montón de fotos, me han dado ideas muy buenas vía Twitter (Inés, Quim, Nai...)... y sin embargo, soy consciente de lo imposible que sería este proyecto. Pero... imaginar encontrarlas, imaginar nuestra perplejidad familiar sobre cómo lo imposible a veces se hace posible, y la felicidad leyendo historias, trasteando, buscando e imaginando vidas ajenas, viendo fotos anónimas... bien vale llenarse la cabeza de pájaros. 


Ésta es la única prueba gráfica de que mis padres están casados.

¿Quizás?

viernes, 8 de febrero de 2013

Semana 6, fotografía sexta

Amets zatoz jada nigana...

Amets zatoz jada nigana
kolorez jantzia zatoz nigana
nigana, beldurrik gabe nigana
 Amets (Gari)

Traducción libre de la cita -canción-:

Sueño ven a mí...

Sueño, ven a mí,
vestido de colores ven a mí,
a mí, sin miedo a mí.

Experimentando con el enfoque manual y jugando con los colores... milagrosamente sin despertar el dragónle.

lunes, 4 de febrero de 2013

Documentos TV -Estudios Sordos-

-Escúcheme sordo de los cojones, le di la oportunidad de convertirse en policía y la desperdició, la desperdició. 
Copland
 Sé que me voy a arrepentir de meterme en estos berenjenales, y la verdad, es que aún no sé por qué lo hago. Supongo que es porque veo a la Comunidad Sorda fagocitarse a sí misma como si yo estuviera en un corro en el extremo más opuesto y me saliera del corro a contároslo cual reportera de la Sexta a pie de sobre.

Es de esperar que la "cosa" se sobredimensione a lo largo de varios posts. Esto es, que me he leído un pedazo de artículo muy denso que en medio me ha dado fiebre y no lo he terminado. Y básicamente, lo que voy a hacer es presentaros una parte de un artículo sobre "Estudios Sordos en el siglo XXI: ganancia sorda y futuro de la diversidad humana", en el que los autores, H- Dirksen L. Bauman y Joseph J. Murray hacen un análisis de la relevancia de los Estudios Sordos en la Cultura Sorda.
Antes que nada, aclaro que la exposición de este punto de vista no expresa necesariamente el mío. Más adelante, tengo pensado exponer el punto de vista "contrario". Los expongo porque generalmente son muy desconocidos para las personas oyentes. Y ya, si hay interés, expondré mi opinión.

Que quede claro que lo hago únicamente a título informativo y didáctico, habiendo lugar en los comentarios para debatir opiniones con respeto.

Todo el mundo conoce más o menos las palabras Cultura Sorda, Identidad Sorda e incluso Orgullo Sordo. Todo el mundo conoce el caso de la pareja de lesbianas que querían que su hijo fuera sordo. Con estas dos cosas será suficiente por ahora para empezar a leer. Ahora sólo os digo que abráis todo lo posible la mente -pero sin que se caiga el cerebro- para leer esto. Hablo por experiencia lectora previa que sé que en ocasiones va a resultar complicado.

Una de las nociones principales es que las personas sordas no se definen por su ausencia de sentido auditivo sino por factores lingüísticos, culturales y maneras de ser y estar en el mundo. Para los no iniciados que se hayan percatado de la diferencia, a veces se escribe Sordo con mayúscula y otras veces sordo con minúscula. Con mayúscula designa a todas aquellas personas Sordas cuya primera lengua es la lengua de signos; con minúscula, describe a todas las personas que padecen discapacidad auditiva severa. Con mayúscula tiene un sentido cultural, y con minúscula un sentido médico.

Los Estudios Sordos constituyen un grado en EE.UU y en algunas ciudades de Europa. En 1970 empiezan a evolucionar a partir de unos pocos cursos con temática sorda, hasta que en 1980 se constituyen los programas de primer grado -algo así como una formación profesional-  para, finalmente, a partir de 1994 alcanzar el grado universitario en Gallaudet, así como en la Universidad de Bristol.

-Variedad sorda de la raza humana-

Con el reconocimiento del pleno estatus lingüístico de las lenguas de signos, la visión de las personas sordas evoluciona de verse a sí mismas como un grupo unido a través de la discapacidad a reconocerse como una minoría lingüística. O lo que es lo mismo, la Identidad Sorda como colectivo empieza a trascender de la visión patológica a la visión cultural. Y es de esto último de lo que se ocupan los Estudios Sordos.

Según Davis (1995) y Lane (1992) un elemento definitorio de los Estudios Sordos que han evolucionado sobre la condición audiológica (principalmente desde la Educación y desde la Medicina) de la sordera, es que "critican las estructuras ideológicas dominantes que crean relaciones de poder desigual".
Sostienen que cuando la investigación en prácticas educativas o de rehabilitación médica que implican personas sordas no reconocen la presencia generalizada de poder, ellos a menudo graban construcciones muy ideológicas que son puestas en duda por los Estudios Sordos.
Un ejemplo de esto sería la ubicación de los estudios en Lengua de Signos y Estudios Sordos, dentro de  Departamentos de Expresión, Lenguaje y Ciencias de la Audición; para ellos constituye una construcción patológica de las lenguas de signos y sus usuarios aportando una visión medicalizada que no ocurre con estudios sobre nativos americanos, etc...

Bauman y Murray dicen que aunque los lingüistas de las lenguas de signos han contribuido a una redefinición de la capacidad humana para el lenguaje, el campo de Estudios Sordos sigue enfrentándose a ideologías dominantes de normalidad que clasifican la esencia del sordo a construcciones médicas.

Como dato, entre 1998 y 2002 se produjo un incremento del 430% de matriculaciones en ASL (American Sign Language) de estudiantes oyentes. El ASL es la segunda lengua más enseñada en "community colleges" (creo que es un tipo a los ciclos de formación profesional, corregidme si me equivoco- y la cuarta lengua en universidades y ciclos de cuatro años. Este aumento de interés en la ASL, ha traído un consiguiente crecimiento de los Estudios Sordos.

Pero, si bien la popularidad del ASL y los Estudios Sordos ha aumentado entre los estudiantes oyentes, no es el mismo caso entre los niños sordos, entre los que existe un aumento generalizado de la educación en programas académicos no bilingües o biculturales.

Esto trae una paradoja cultural: se promueve el uso del ASL para individuos oyentes pero podría ser desalentado entre individuos sordos (Bauman, 2008). Con lo cual, nos enfrentamos con prácticas normalizadoras vs comunidades sordas.

-¿Por qué deberían seguir existiendo las personas sordas y sus lenguajes?-

La mayoría de la población debe o debería..... ser parte de la norma. La normalidad eran los sujetos oyentes y parlantes -me tomo la licencia de traducirlo así en vez de hablantes- mientras que las personas sordas y signantes son definidas como "fracasos orales".
Es entonces, cuando históricamente -junto con otros grupos sociales- se reconceptualizó a las personas sordas como una amenaza potencial para la nación, o como expresaba nuestro gran amigo A. Bell en 1883, el miedo a la infección de los individuos nacionales -sanos, que representan la nación- por "defectos hereditarios" o miedo de "una raza de sordomudos".
A Bell se le tiene mucho cariño en la comunidad sorda, por cierto.
Con lo cual, en las décadas finales del siglo XIX se asistió a un debate transatlántico entre científicos, educadores y legisladores sobre la pretendida amenaza de gente sorda casándose entre sí (Murray, 2002, Van Cleve & Crouch, 1989).
Les parecía Sodoma y Gomorra, está claro.
Los líderes Sordos de entonces, reconocían el valor de enseñar a hablar a los niños sordos pero mantenían que la normalidad subyacía en la plena ciudadanía y que ésta, sólo podía venir a través de la educación en lengua de signos. Además, se preguntaban por qué la gente sorda debería ser desalentada a casarse entre sí cuando precisamente los matrimonios sordo-sordo proporcionaban la mayor felicidad para la pareja.

En Finlandia -eran otros tiempos-, por ejemplo, prohibieron el matrimonio entre sordos durante medio sigo XX con provisión de esterilización después de que los derechos al matrimonio fueran concedidos. Similar caso sucedía entonces en Alemania en 1930.  Y con la eugenesia topamos. En una suerte de dar la vuelta a la situación eugenésica, a principios del siglo XX los sordos americanos mostraron imágenes de sí mismos y sus niños como saludables y en forma (Burch, 2002), adaptando así la imaginería eugenésica a su sordera.

Bauman y Murray concluyen que el cómo la sociedad ve a las personas sordas podría ser una alarma sobre cómo dirige la diferencia. Las personas sordas, con su aparato de profesionales pedagógicos y médicos se engloba como una minoría dentro de la sociedad.
Los autores ven que lección que se puede extraer de la historia sorda es que las personas sordas son como el canario en la mina de carbón de la ingeniería social.

Y aquí lo dejo -por ahora-.



Bibliografía:

-Bell AG. (1883). Memoir upon the formation of a deaf variety of the human race. Washington DC; Volta Bureau.
-Bauman HD and Murray J. (2010). Deaf Studies in the Twenty-First Century: "Deaf-Gain" and the Future of Human Diversity. In Nathan PE (ed.) The Oxford Handbook of Deaf Studies, Language, and Education, Vol 2. págs: 210-225. Oxford University Press.
-Davis L. (1995). Enforcing normalcy: Deafness, disability and the body. London; Verso Press.
-Lane H. (1992). The mask of benevolence. Disabling the deaf community. New York; Alfred A. Knopf.
-Murray J. (2002). True love and sympathy: the deaf-deaf marriage in transatlantic perspective. In van Cleve JV (Ed.) Genetics, disability and deafness. págs: 42-71. Washington DC; Gallaudet University Press.
-Van Cleve JV and Crouch BA. (1989). A place of their own: creating the deaf community in America. Washington DC; Gallaudet University Press.


(Toma tocho y ni un triste dibujo...)




domingo, 3 de febrero de 2013

Semana 5, quinto placer

El mundo es grande... será domingo en algún sitio. 
Dick Tracy

Tres placeres por el precio de uno. Que me los quitan de las manos.

1. Las recetas de pan me inspiran respeto; por si no lo había dicho ya en el blog, mi madre es gallega, y siempre he contemplado el ritual de la empanada como una más del top ten de cosas muy de posguerra que nunca lograrás hacer. Para hacer la empanada, hay que levantarse temprano, y para mí, todas las recetas que incluyan levantarse temprano tienen un plus de dificultad. Además, cuando subía la masa en el levado -la fermentación-, no sé por qué, me parecía que había que estar callado. Quizás porque cuando era pequeña, quería fisgar en la cazuela tapada con el trapo y mi madre siempre me decía:

-No destapes, que si no, se enfada y no sube.

Y la empanada de mi madre es de las cosas que espero aprender a hacer algún día, aunque sé que no conseguiré esa maestría que sólo tienen las madres -gallegas-.

Por eso, cuando vi esta receta de pan para tostadas en Cook Actually -este es mi blog de referencia en recetas de cocina, recomendado si como yo, te gustan las recetas accesibles y bien explicadas- me pareció que podría ser una buena primera toma de contacto.

Amigos, huele a cielo. El placer del olor del pan hecho en casa. Anima un domingo a cualquiera y si no lo hace, estás muerto por dentro. De verdad, tenéis que probarlo, y de paso dar gracias a Inés. Del sabor ya os hablaré si tenéis curiosidad, pero promete...

2. Pasar toda la mañana sin audífonos y en silencio como señal de respeto al pan. Es broma, pero sí, cada vez me gustan más las mañanas sin audífonos. Es un lujo que aprecio cada vez más, y siempre que tengo episodios de tinnitus -anoche el último... una especie de motor zumbando all the time-. Me concentra y me relaja a la vez. Parece antagónico, pero en silencio coexisten. Y pico verduras -algo que odio a muerte- en modo muy zen, lo cual siempre es muy ventajoso.

3. Vivo cerca de la costa, pero tendréis que creerme si os digo que nunca había pisado la playa en invierno -ni casi en verano, por otra parte-. No me gustan demasiado ni el sol ni la arena. Después de hacer el pan y cocinar, decidí que sería bueno imitar esos paseos de meditar de las películas yanquis. Esos que cuando los protas tienen un problema, no importa que vivan en el centro de los EE.UU, que tienen una playa para pensar a mano. En Estados Unidos todo parece posible.
Aunque no tenía el problema para pensar, cogí el coche y la cámara -con poca intención de sacar fotos pero como móvil por si tenía que dar explicaciones a algún conocido- y ahí me planté.

Ha sido un paseo genial. Tan genial que creo que he ido todo el rato con media sonrisa agilipollada. Las playas en invierno tienen ese no se qué que invita a la introspección y sorprende lo diferente que se vuelve tan vacía e invernal -haceos cargo que en el norte en cuanto salen dos días de sol, nos agarrapiñamos todos en la costa que ríete tú de Benidorm-. Estos paseos son para hacerlos solo o en compañía de alguien con el que disfrutar de un cómodo silencio.

Estoy segura de que repetiré. Y espero que la próxima vez, con zirimiri



Y todo esto, en domingo, mi día más odiado de la semana. Te has portado.

sábado, 2 de febrero de 2013

Semana 5, fotografía quinta

En algún lugar bajo la lluvia, siempre habrá un perro abandonado que me impedirá ser feliz.
Aldous Huxley
 
Se llama Paca y tiene mucho miedo a los humanos. Vino del monte y decidió quedarse aquí a vivir. Muy lentamente va aprendiendo a confiar y va acortando la distancia hacia nosotros.

A 135 mm de objetivo.



PD: Tomada en el último momento, cuando pensaba que no iba a tener foto de la semana.